Tras la oleada de despidos en Xbox ocurrida en julio, varios desarrolladores de Bethesda Game Studios revelaron que jamás imaginaron verse afectados. En una entrevista, la exdesarrolladora Anne Barrett explicó que el equipo confiaba en que trabajar en franquicias tan importantes como The Elder Scrolls V: Skyrim y Fallout era suficiente para garantizar la estabilidad del estudio.
Según Barrett, esa sensación de seguridad hizo que el anuncio de los despidos fuera todavía más impactante. La desarrolladora recordó que muchos empleados fueron convocados a una reunión de apenas dos minutos, en la que algunos vieron terminar décadas de carrera dentro de Bethesda, provocando una fuerte caída en la moral de todo el equipo.
La exintegrante del estudio confesó que inicialmente reaccionó con incredulidad, llegando incluso a reír por no poder creer lo que estaba ocurriendo. Sin embargo, aseguró que muchos de sus compañeros rompieron en llanto y atravesaron momentos muy difíciles. Para ella, el golpe fue especialmente duro al recordar que había cumplido el sueño de trabajar durante siete años en Bethesda, una empresa que admiraba desde la universidad.

Barrett también expresó su preocupación por el futuro del estudio, señalando que, aunque Bethesda no sufrió tantos despidos como otros equipos de Xbox, perdió a numerosos empleados clave. En su opinión, esto representa un problema importante debido a la pérdida de conocimiento institucional, especialmente entre quienes desarrollaron y perfeccionaron el motor gráfico propietario de la compañía.
La exdesarrolladora considera que ese conocimiento no puede reemplazarse simplemente contratando nuevo personal, ya que gran parte de la identidad visual y tecnológica de los juegos de Bethesda depende de la experiencia acumulada durante muchos años. Por ello





