El exdirectivo de PlayStation, Shuhei Yoshida, compartió sus primeras impresiones sobre la Steam Machine de Valve y aseguró que, en su estado actual, resulta difícil recomendarla, principalmente por su elevado precio y algunas limitaciones técnicas.
Tras probar el dispositivo, Yoshida criticó especialmente su rendimiento gráfico, afirmando que el desempeño en juegos 3D es «simplemente regular». Además, señaló que el sistema recomienda ejecutar muchos títulos a 1080p, una situación que, según comentó irónicamente, le hizo preguntarse si estaba «volviendo a la época de PS4».
También expresó su descontento con los largos tiempos de arranque de algunos juegos, cuestionando qué hace el sistema durante ese proceso. A esto sumó observaciones sobre el Steam Controller, indicando que los sticks le parecieron demasiado sueltos y que los paneles táctiles, aunque útiles, son excesivamente sensibles y difíciles de utilizar con precisión.
No obstante, Yoshida también encontró varios aspectos positivos. Destacó que la interfaz de usuario es sencilla e intuitiva, elogió la posibilidad de encender la consola directamente desde el Steam Controller y calificó esa función como una característica excelente.
Asimismo, valoró el diseño compacto y el bajo nivel de ruido del equipo, además de mencionar que las placas frontales intercambiables son un detalle atractivo para quienes buscan personalizar el dispositivo.
Pese a estos puntos a favor, Yoshida concluyó que el precio actual de la Steam Machine es muy poco amigable para el consumidor, asegurando que solo la recomendaría con fines de investigación o análisis, pero no como una compra para la mayoría de jugadores.
Actualmente, Valve ofrece la Steam Machine por 1.049 dólares en su versión de 500 GB y 1.349 dólares en la de 2 TB. La compañía reconoció que el precio es más alto de lo esperado debido al costo de los componentes y también ajustó su publicidad, pasando de prometer «4K a 60 FPS con FSR» a indicar «hasta 4K con FSR 4.1», tras las dudas sobre su capacidad para mantener ese rendimiento en los juegos más exigentes.





