El enorme éxito comercial que se espera para Grand Theft Auto VI ha vuelto a poner bajo la lupa las condiciones laborales dentro de Rockstar Games. Mientras el estudio se prepara para uno de los lanzamientos más importantes de la industria, nuevas denuncias de empleados cuestionan el costo humano detrás del desarrollo del juego.
La compañía ya se encontraba envuelta en una polémica por el despido de 31 trabajadores que intentaban sindicalizarse el año pasado. Ahora, una investigación publicada por Game Developer recoge los testimonios de tres integrantes del recién creado Rockstar Game Workers Union (RGWU), quienes hablaron de forma anónima por temor a posibles represalias.
Uno de los principales reclamos apunta al sistema de compensación de Rockstar. Según los empleados, una parte importante de su salario depende de bonificaciones que pueden ser modificadas discrecionalmente por los superiores, sin criterios claros ni obligación de justificar las decisiones. Esto, afirman, genera presión para aceptar cualquier exigencia con tal de no perder una parte significativa de sus ingresos.
Los trabajadores sostienen que este sistema favorece las jornadas de «crunch», ya que negarse a trabajar horas extra o no cumplir determinadas expectativas podría traducirse en una reducción considerable de las bonificaciones anuales. En palabras de uno de los entrevistados, los empleados sienten que deben adaptarse constantemente a los deseos de sus jefes para proteger su salario.

Las denuncias también aseguran que el «crunch» está tan normalizado dentro de Rockstar que incluso forma parte de los contratos laborales. Según explican, estos incluyen una cláusula mediante la cual los trabajadores renuncian voluntariamente a ciertas protecciones de la legislación británica sobre límites de horas laborales, permitiendo que la empresa pueda solicitar hasta 10 horas extra semanales.
Otro punto de conflicto es la política de trabajo presencial. Los entrevistados afirman que muchos empleados fueron obligados a regresar a las oficinas, perdiendo los beneficios del trabajo remoto o híbrido, mientras que los directivos no estuvieron sujetos a las mismas restricciones. Además, denuncian que la brecha salarial de género ha aumentado y que las iniciativas destinadas a reducir esa diferencia habrían sido eliminadas.
Ante este panorama, los trabajadores consideran que la sindicalización es la única vía para conseguir mejores condiciones laborales, mayor transparencia salarial y un trato más justo dentro de Rockstar Games. Las acusaciones llegan en un momento especialmente delicado para el estudio, que continúa desarrollando Grand Theft Auto VI mientras enfrenta un creciente escrutinio sobre su cultura laboral.





