Tomb Raider: Legacy of Atlantis, la nueva entrega de la franquicia de Crystal Dynamics, fue retrasada hasta principios de 2027 con el objetivo de darle más tiempo de pulido y también evitar competir directamente con Grand Theft Auto 6. Parte de ese trabajo adicional está enfocado en mejorar sus opciones de dificultad, siguiendo la filosofía de la trilogía Survivor.
En una entrevista con GamesRadar durante el Summer Game Fest, el director del juego, Raul Siqueira, explicó que una de las mayores lecciones aprendidas de la trilogía anterior fue permitir que los jugadores ajusten la experiencia según sus preferencias. Esto se debe a que Tomb Raider combina distintos elementos como combate, puzles y exploración, y no todos los jugadores tienen las mismas habilidades o intereses.
Por ello, Legacy of Atlantis permitirá personalizar el desafío con diversas opciones de dificultad, de modo que cada jugador pueda adaptar aspectos específicos del juego a su propio estilo. El equipo de desarrollo continúa ajustando este equilibrio hasta las últimas etapas de producción.

Aunque Siqueira no reveló todos los detalles, señaló que el sistema será muy parecido al de Shadow of the Tomb Raider, juego que permitía modificar por separado la dificultad del combate, los rompecabezas y las secciones de plataformas, además de ofrecer un modo extremo como Deadly Obsession para quienes buscaban una experiencia más exigente.
Crystal Dynamics adelantará más información sobre estas opciones en el futuro, pero confirmó que los fans que prefieren una aventura sin ayudas y con un margen de error mínimo tendrán una modalidad pensada para ellos. Tomb Raider: Legacy of Atlantis llegará el 12 de febrero de 2027 a Xbox Series X/S, PS5, PC y Nintendo Switch 2.





