Bungie estaría atravesando una situación complicada tras varios reportes que apuntan a nuevos y significativos despidos dentro del estudio. La información surge poco después de que la compañía confirmara que Destiny 2 dejará de recibir actualizaciones importantes y que, por ahora, Destiny 3 todavía no ha sido aprobado oficialmente.
Según un informe de Bloomberg, Bungie centrará gran parte de sus esfuerzos en Marathon, su nuevo shooter de extracción. De hecho, varios desarrolladores que trabajaban en Destiny 2 ya habrían sido trasladados a este proyecto, señalando un cambio importante en las prioridades internas del estudio.
El reporte también asegura que Bungie prepara una cantidad “significativa” de despidos, lo que marcaría otro duro golpe para la compañía desde su adquisición por parte de Sony Interactive Entertainment en 2022 por 3.600 millones de dólares. La situación refleja la incertidumbre que vive actualmente el estudio tras la caída en popularidad de Destiny 2.
Uno de los mayores problemas sería que Bungie no tendría un nuevo proyecto listo para reemplazar el trabajo del equipo de Destiny 2 una vez que finalice el soporte principal del juego el próximo mes. Además, el estudio no tendría planes inmediatos para iniciar la producción de un posible Destiny 3, aunque algunos empleados todavía estarían presentando propuestas internas relacionadas con la franquicia.
Mientras tanto, Bungie confirmó que el próximo 9 de junio llegará la última gran actualización live-service de Destiny 2. El contenido incluirá varios elementos pedidos durante años por la comunidad, descritos por el estudio como una “colección de cartas de amor para los jugadores”, además de pequeños momentos narrativos para cerrar la historia de algunos personajes importantes.

La situación financiera tampoco parece ayudar demasiado. Recientemente, Sony reportó pérdidas por aproximadamente 765 millones de dólares relacionadas con activos de Bungie, especialmente tras el lanzamiento de Marathon. Aunque Sony no ha revelado el desempeño comercial del juego, todo indica que Bungie enfrenta uno de los momentos más delicados de su historia reciente.





