Naoki Hamaguchi explicó recientemente que dividir los remakes de Final Fantasy VII en tres juegos nunca fue simplemente una decisión creativa, sino una necesidad práctica. Según el director, la enorme cantidad de historia, personajes y contenido que debían recrearse hacía que una trilogía fuera la única opción realmente viable para adaptar el clásico RPG a los estándares modernos.
Hamaguchi señaló que la decisión de convertir el proyecto en una trilogía ya había sido tomada antes de que él asumiera el liderazgo del desarrollo con Final Fantasy VII Rebirth. El equipo concluyó que intentar condensar toda la experiencia original en menos entregas habría impedido representar adecuadamente la escala y profundidad del mundo de Final Fantasy 7.
Uno de los mayores cambios realizados para lograr esta estructura fue la enorme expansión de Midgar en Final Fantasy VII Remake. Mientras que en el juego original esta sección ocupaba solo una pequeña parte de la aventura, el remake la convirtió en una experiencia completa y mucho más detallada. Hamaguchi explicó que Midgar contenía una densidad narrativa tan alta que recrearla con tecnología moderna requería prácticamente un juego entero.
El director también comentó que el equipo buscó replicar esa misma sensación de escala y profundidad en todas las localizaciones importantes de la trilogía. La intención siempre fue ofrecer un mundo mucho más vivo, inmersivo y cinematográfico, respetando la esencia del material original mientras se expandían elementos que antes estaban limitados por la tecnología de 1997.

Otro de los desafíos principales fue encontrar puntos adecuados donde dividir la historia. Hamaguchi reveló que inicialmente no estaba claro dónde debía terminar Rebirth, especialmente alrededor de los acontecimientos del Forgotten Capital y el destino de Aerith. Finalmente, propuso usar ese momento emocional como un corte natural para cerrar la segunda entrega, idea que ayudó a consolidar la estructura definitiva de toda la trilogía.
Por su parte, el codirector Tetsuya Nomura aseguró que, una vez definido ese punto clave, el marco general de la trilogía comenzó a tomar forma de manera mucho más fluida. Ambos desarrolladores coincidieron en que uno de los aspectos más delicados del proyecto fue mantener intacta la esencia emocional de la historia original sin realizar cambios drásticos que alteraran su identidad.
Hamaguchi también reiteró que el equipo ha sido extremadamente cuidadoso con las modificaciones narrativas. Según explicó, los cambios introducidos no buscan reinventar la historia, sino ajustar el ritmo emocional para que encaje mejor con la experiencia moderna del jugador. Mientras tanto, aunque todavía no existe una fecha oficial para la tercera parte de la saga remake, Square Enix continúa trabajando en llevar Final Fantasy VII Rebirth a Xbox Series X/S y Nintendo Switch 2 el próximo 3 de junio.





