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El estudio Build A Rocket Boy atraviesa una nueva crisis interna tras una reciente ronda de despidos que, según reportes, habría afectado a cerca de 170 empleados. La situación ocurre apenas días después de que MindsEye recibiera una actualización que incluso incluía una misión relacionada con supuestos saboteadores dentro de la historia del juego.

De acuerdo con la información revelada, la plantilla del estudio habría quedado reducida a aproximadamente 80 trabajadores. La noticia comenzó a conocerse gracias a publicaciones realizadas por varios empleados despedidos, incluyendo al diseñador técnico James Tyler, el diseñador de audio Tom Cross y otros miembros importantes del equipo de desarrollo.

Muchos de ellos compartieron mensajes en redes sociales anunciando que estaban buscando nuevas oportunidades laborales. Tom Cross comentó que los recientes despidos lo obligaban a buscar trabajo en diseño de sonido y audio, mientras que James Tyler confirmó que su puesto finalizaría oficialmente a finales de mayo. Incluso miembros del equipo de marketing y comunidad también confirmaron la situación públicamente.

Esta nueva ola de despidos llega después de otra reducción ocurrida en marzo. En aquel momento, el CEO Mark Gerhard aseguró que la situación estaba relacionada con factores externos, competencia del mercado e incluso supuestos casos de “espionaje organizado y sabotaje corporativo” que habrían afectado el desarrollo de MindsEye. Según el ejecutivo, el asunto incluso estaría avanzando hacia procesos legales.

Las declaraciones de Gerhard generaron fuertes críticas dentro de la industria. Uno de los comentarios más destacados vino de Nic McConnell, de Riot Games, quien cuestionó que el CEO mezclara despidos masivos con teorías de conspiración, calificando el mensaje como irrespetuoso hacia los trabajadores afectados y sus contribuciones al proyecto.

Por otro lado, la situación del estudio se complicó aún más después de que integrantes del sindicato IWGB presentaran una demanda contra Build A Rocket Boy. Los empleados acusaron a la compañía de espiarlos mediante el software de monitoreo Teramind, herramienta que habría sido retirada únicamente después de que decenas de trabajadores presentaran una queja colectiva formal.

Ex trabajadores del estudio también comenzaron a hablar públicamente sobre las condiciones laborales dentro de la empresa. El veterano animador Chris Wilson describió la experiencia como traumática y aseguró que muchos exempleados sienten vergüenza de haber formado parte del proyecto. Otros, como el analista Ben Newborn, criticaron además la cultura de crunch y presión extrema que, según ellos, ya formaba parte habitual del desarrollo de MindsEye.

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Redacción Gamecored http://www.gamecored.com

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