En su más reciente informe financiero, Microsoft reveló que varias de sus divisiones orientadas al consumidor han sufrido caídas, siendo la más destacada la de Xbox. En concreto, los ingresos del área gaming bajaron un 7% interanual, reflejando un periodo complicado para la marca.
El golpe más fuerte se ha visto en el hardware, donde los ingresos por consolas cayeron un 33%, evidenciando una fuerte desaceleración en ventas. Además, el segmento de contenido y servicios también descendió un 5%, aunque la compañía explicó que el año anterior estuvo impulsado por grandes lanzamientos first-party.
Más allá del gaming, Microsoft también reportó una leve caída en su ecosistema de Windows. En este caso, los ingresos por Windows OEM y dispositivos disminuyeron un 2%, mostrando que el retroceso no se limita únicamente a Xbox, sino que afecta a varias áreas del negocio.
Estos resultados continúan una tendencia previa: en el informe anterior, Microsoft ya había señalado que los ingresos del gaming habían caído un 9%, con el hardware sufriendo un descenso del 32%. En ese momento, incluso se indicó que Xbox contribuyó a una reducción del 3% en los ingresos totales, compensada parcialmente por otros servicios.
A nivel estratégico, la compañía ha comenzado una nueva etapa con cambios importantes, incluyendo el liderazgo de Asha Sharma como CEO de Xbox. Bajo su dirección, junto a Matt Booty, se busca mantener la plataforma abierta y accesible para más creadores y jugadores, apostando por innovación y dispositivos más asequibles.

De cara al futuro, Sharma también advirtió que factores externos como la escasez global de memoria podrían afectar el desarrollo de la próxima consola, conocida como Project Helix. En este sentido, los costos de componentes impactarán tanto el precio como la disponibilidad, lo que complica definir un calendario de lanzamiento.
Finalmente, Microsoft estaría evaluando nuevas estrategias para recuperar impulso, incluyendo posibles regresos a juegos exclusivos, ajustes en el modelo de Xbox Game Pass y cambios en el lanzamiento de títulos como Call of Duty. Todo apunta a que las ventas de juegos y decisiones de servicio serán clave para mejorar los ingresos en los próximos meses.





