Desde Avengers: Endgame, el MCU ha atravesado una etapa complicada marcada por rendimientos irregulares, desgaste de marca y una narrativa que no ha conectado como antes. Factores externos como la pandemia, huelgas y problemas internos afectaron a Marvel, pero incluso Disney ha reconocido que la sobreexplotación de contenido terminó diluyendo el valor de la franquicia. Aunque hubo éxitos puntuales, la caída en taquilla y entusiasmo general ha evidenciado que el modelo perdió fuerza.
En ese contexto, Avengers: Doomsday y Avengers: Secret Wars se presentan como un intento de relanzamiento. El regreso de los hermanos Russo y de Robert Downey Jr., ahora como Doctor Doom, busca convertir estas películas en grandes eventos al nivel de Endgame. Sin embargo, el hecho de que Marvel esté promocionando Doomsday prácticamente como una secuela directa de Endgame deja entrever una admisión implícita: la Saga del Multiverso no logró consolidarse como se esperaba.
Uno de los movimientos más reveladores es el reestreno de Avengers: Endgame con escenas adicionales conectadas a Doomsday. Aunque se presenta como un puente narrativo, también refleja que Marvel está recurriendo a su mayor éxito pasado para impulsar el futuro. En lugar de vender Doomsday como la culminación natural de las Fases 4 a 6, el estudio parece confiar más en la nostalgia que en el peso de su narrativa reciente. Es una señal clara de que Marvel reconoce problemas estructurales en su universo compartido.
A esto se suma un cambio cultural más amplio. El auge de grandes universos conectados parece enfriarse, mientras películas independientes como Oppenheimer o Sinners muestran que el público responde cada vez más a propuestas menos dependientes de décadas de continuidad. En este escenario, Marvel apuesta por la nostalgia como salvavidas, reuniendo a personajes icónicos, antiguos actores de los X-Men, los Vengadores originales y el esperado choque entre Avengers y mutantes para volver a captar la atención masiva.
La estrategia promocional de Doomsday también refuerza esta dirección. Sus avances se enfocan en Steve Rogers, Thor, Wakanda y los X-Men, apelando especialmente a espectadores que se desconectaron tras Endgame. No parece una campaña pensada solo para fans activos del MCU, sino para recuperar a quienes dejaron la saga atrás. Marvel está intentando reconectar con su audiencia usando el pasado, más que vendiendo confianza en su presente.
Pero el verdadero reto no es solo que Doomsday y Secret Wars sean éxitos, sino que funcionen como punto de partida para la siguiente era: la Mutant Saga. Si Endgame cerró demasiado bien como conclusión, estas nuevas películas deben evitar repetir ese error y convertirse en una plataforma que revitalice el interés por todo el universo Marvel. El futuro del MCU depende de que estas cintas no solo vivan de nostalgia, sino que logren demostrar que la franquicia todavía tiene rumbo.





