El mundo de Control Resonant ha cambiado drásticamente, situándose siete años después del juego original, con una Manhattan devastada por fenómenos paranormales. En este contexto, Dylan Faden es quien debe enfrentarse a estas amenazas, lo que justifica que los enemigos conocidos ahora sean mucho más peligrosos.
Según el equipo de desarrollo, las dos principales facciones antagonistas, el Hiss y el Moho (Mold), han evolucionado significativamente. Ya no se limitan a enemigos humanoides con armas, sino que ahora presentan mayor complejidad, variedad y diferencias marcadas entre sí, tanto en comportamiento como en diseño.
Los desarrolladores destacan que ambas fuerzas paranaturales mantienen identidades únicas. El Hiss y el Moho afectan al mundo de formas distintas, con apariencias visuales diferenciadas y mecánicas propias, lo que enriquece la experiencia y obliga al jugador a adaptarse constantemente.
En el caso del Moho, el equipo quiso reforzar su presencia como una amenaza de otra dimensión, evitando que el juego se perciba solo como un escenario postapocalíptico donde la naturaleza invade. Esto añade una capa más inquietante y sobrenatural a la ambientación.
Además, los enemigos ahora cumplen roles de combate más definidos, con distintas formas, tamaños y comportamientos. Esta evolución hace que los enfrentamientos sean más estratégicos, empujando al jugador a usar las herramientas adecuadas en el momento preciso.
Por si fuera poco, estas amenazas se han vuelto más agresivas, violentas e impredecibles, influenciadas de alguna manera por el mundo real. Aun así, no son lo único a lo que enfrentarse: también están los Resonants, enemigos aún más poderosos que, al ser derrotados, permiten obtener nuevas habilidades. Todo apunta a un desafío mayor cuando el juego se lance este año en consolas y PC.





