Tener a dos perosnajes jugables en pantalla simepre ha sido un plus para mí, sobre todo cuando hay química real entre los personajes. De chico, parejas como Banjo y Kazooie me marcaban justamente por eso: conversaban, se respondían, le daban vida a la aventura en un tiempo donde muchos protagonistas eran poco más que avatares silenciosos. Con los años, esa conexión se ha mantenido en duplas como Jak and Daxter o Joel y Ellie. Pero pocas me han resultado tan extrañas —y a la vez tan intrigantes— como Damon and Baby, unidos por una maldición que los obliga a permanecer juntos pese a ser completamente opuestos.
Aquí controlas a Damon, un demonio ambicioso que quiere imponerse sobre los suyos a cualquier costo. Todo da un giro cuando un amigo suyo muere y le encarga el cuidado de una bebé. A partir de ahí, las cosas se complican: un intento de magia oscura sale mal y ambos quedan atados por una maldición permanente, algo que no cae nada bien en el mundo demoníaco. Damon pierde sus poderes y se ve obligado a recorrer un camino de redención, intentando proteger a la niña mientras busca recuperar lo que perdió. Es un arranque llamativo, con suficiente personalidad como para enganchar desde el inicio.
El mundo, además, no da tregua. Está lleno de criaturas hostiles, así que tendrás que arreglártelas con lo que te queda de poder. En combate, puedes combinar ataques cuerpo a cuerpo con armas de fuego, aunque el enfoque está más cerca de un twin-stick shooter. Lo interesante es cómo ambos estilos se conectan: si golpeas a un enemigo de cerca, lo marcas, y eso hace que los disparos posteriores sean más rápidos y precisos. Es una mecánica simple, pero muy bien pensada, que le da fluidez al combate.




En los primeros capítulos se desbloquea un buen repertorio de armas, cada una con sus particularidades. Empiezas con una pistola algo limitada, pero con munición infinita, y poco a poco accedes a ametralladoras y escopetas más contundentes, lo que hace que alternarlas para administrar recursos se vuelva parte natural del ritmo de juego.
Pero no todo gira en torno al combate. La exploración tiene un rol importante, con escenarios amplios, múltiples rutas, llaves ocultas y recompensas que invitan a desviarse del camino principal. También hay secciones de plataformas y hasta ciertos elementos tipo metroidvania cuando empiezas a desbloquear habilidades, algo que sorprende y suma variedad.
Uno de los detalles más creativos del juego gira, justamente, en torno a la bebé. Al estar mágicamente vinculados, no pueden separarse demasiado… pero eso se convierte en una ventaja. Puedes lanzarla a través de huecos o zonas inaccesibles, y cuando aterriza, eres teletransportado hacia ella. Es una idea tan absurda como brillante, una especie de “salto largo” reinventado que además encaja perfecto con el tono del juego.





Lo que más sorprende es la cantidad de sistemas presentes desde el inicio. Hay un sistema de progresión para mejorar estadísticas al descansar, y también uno de cocina donde puedes preparar comidas que curan o dan mejoras temporales. Todo esto aporta una profundidad inesperada para las primeras horas y deja claro que hay mucho más por descubrir.
En conjunto, Damon and Baby transmite muy buenas sensaciones: combate dinámico, exploración constante y más profundidad de la que aparenta. A eso se suma una premisa tan extraña como encantadora, que invita a seguir de cerca la historia de esta peculiar dupla. Con el lanzamiento tan cerca, queda la sensación de que podría convertirse en una de esas sorpresas que nadie veía venir.
Damon and Baby llega a PC, PS5, y Switch el 26 de marzo.





