Los representantes sindicales de los empleados de Ubisoft han exigido públicamente la dimisión del CEO Yves Guillemot, calificando las recientes decisiones de la alta dirección como una “traición”. En declaraciones a Game Developer, los representantes del sindicato en Ubisoft París, Marc Rutschlé y Chakib Mataoui, reaccionaron con dureza a los recientes cambios organizativos, que incluyeron cancelaciones de proyectos y recortes de costes.
Rutschlé vinculó la situación actual con las acusaciones de acoso y mala conducta de 2020, afirmando que Guillemot sigue rodeándose de “síes” y evitando una verdadera autocrítica. Ante la posibilidad de un cambio de liderazgo, fue tajante: “No espero nada de este tipo”, dejando claro que confía cero en la actual dirección.
Por su parte, Mataoui centró sus críticas en el nepotismo dentro de Ubisoft, señalando directamente que Vantage Studios está dirigido por Charlie Guillemot, hijo del CEO, como co-CEO. Según él, esta situación refleja una falta de diversidad en la cúpula directiva y limita la entrada de nuevas ideas en una industria que depende de la creatividad.
Mataoui añadió que la falta de diversidad y de nuevas perspectivas está dañando la capacidad creativa de la empresa. Subrayó que Ubisoft necesita nuevas voces y enfoques para desarrollar grandes juegos, algo que, según él, no es posible con una dirección formada siempre por los mismos perfiles.

Otro punto clave de conflicto es que, según los sindicatos, los ejecutivos no comprenden su responsabilidad social hacia los empleados. Mataoui defendió que los trabajadores deberían tener voz en la elección de los líderes, afirmando que actualmente no existe confianza alguna en la dirección.
La tensión habría llegado a un punto crítico, ya que Rutschlé considera que la única salida viable es la marcha de Yves Guillemot. Según explicó, el nivel de rechazo interno es tan alto que su permanencia impide reconstruir la confianza, algo que Ubisoft no ha logrado recuperar desde 2020, agravado además por su incursión en el mercado NFT.
A todo esto se suma la polémica política de regreso obligatorio a la oficina (RTO), que ha generado pánico entre muchos empleados, especialmente en París. Ubisoft incluso despidió al líder del equipo de diseño de niveles de Montreal por criticar esta medida. Los sindicatos denuncian que no existen pruebas de una caída en productividad con el trabajo remoto, y acusan a la compañía de usar su reciente “reset corporativo” como una maniobra para contentar a los accionistas, lo que ha derivado en llamados a huelga por parte de varios sindicatos franceses.





