Digital Foundry confirmó mediante pruebas que una reciente actualización de Windows —el parche KB5066835, lanzado en octubre— provocó una importante caída de rendimiento en varios videojuegos. En su podcast semanal, incluso llegaron a afirmar que el parche “no es apto para su propósito en este momento”. La crítica se centró tanto en la calidad del parche como en la manera en que fue distribuido.
Durante la discusión, Alex Battaglia profundizó en cómo el rendimiento en juegos se ha visto afectado entre los usuarios de Windows 11. También destacó que la naturaleza silenciosa de la actualización, aplicada automáticamente en segundo plano, ha generado una gran frustración entre los jugadores, quienes no sabían de dónde provenía el problema.
Battaglia explicó que el problema pasó desapercibido hasta que Nvidia lanzó un hotfix para sus tarjetas gráficas, reconociendo oficialmente la pérdida de rendimiento. Lo más llamativo es que los efectos negativos se notaron con claridad en algunos títulos, siendo uno de los más evidentes Assassin’s Creed Shadows, donde el impacto fue dramático.
El analista comentó que el parche “destruyó silenciosamente el rendimiento” de al menos dos juegos. En el caso de Assassin’s Creed Shadows, mostró comparaciones visuales que demostraron la magnitud del fallo. Antes del hotfix, incluso con hardware extremadamente potente —Ryzen 7 9800X3D y RTX 5090, todo en 4K— el juego rondaba los 34 FPS, pero tras el parche de Nvidia la cifra subió a 71 FPS, un aumento de aproximadamente 206%.
Respecto a cómo pudo lanzarse un parche tan problemático, Battaglia sugirió que podría tratarse de un conflicto en cómo las GPU de Nvidia interactúan con las API DirectX. Aun así, enfatizó que Microsoft no debería publicar actualizaciones sigilosas que rompan el rendimiento, sino coordinarse con Nvidia o advertir de forma anticipada.
Finalmente, Battaglia señaló que esta situación refleja una mala gestión del sistema operativo por parte de Microsoft y que tal vez deberían retrasar actualizaciones hasta garantizar compatibilidad con los drivers. Incluso planteó que, debido a la tendencia negativa de Windows 11, podría considerar migrar a Linux para jugar en PC en el futuro.





