Aproximadamente setenta años después de que los videojuegos se convirtieran en un medio, preservar los juegos antiguos se ha vuelto más importante que nunca. GOG.com, propiedad de CD Projekt Red, se especializa en la preservación de videojuegos, adaptando títulos antiguos para que puedan jugarse sin complicaciones en hardware moderno.
Sin embargo, la noble misión de la compañía resulta mucho más difícil de lo esperado. En una entrevista con The Game Business, Marcin Paczynski, gerente sénior de desarrollo comercial en GOG, explicó lo complejo que puede ser preservar videojuegos. “Es más difícil de lo que pensábamos”, admitió. “Nos dimos cuenta de que los juegos y su funcionamiento se deterioran mucho más rápido de lo que esperábamos. No se trata solo de que el juego no arranque, sino de cosas más sutiles, como la falta de compatibilidad con mandos modernos, resoluciones ultraanchas o funciones básicas como minimizar el juego”.
Además de los problemas técnicos, existe el desafío de obtener los derechos de propiedad intelectual de juegos antiguos. Paczynski contó que en una ocasión tuvieron que contratar a un investigador privado para localizar en el Reino Unido a una persona que vivía fuera del sistema y que, sin saberlo, había heredado los derechos de varios juegos. Una vez localizada, mostró gran entusiasmo por “preservar el legado de su familia”.

Casos similares han inspirado a otros estudios. Por ejemplo, Nightdive Studios, dedicado a remasterizar clásicos, nació cuando su fundador no podía jugar System Shock. Tras rastrear a la compañía de seguros que poseía los derechos, los compró y comenzó a trabajar en el remake del icónico simulador inmersivo.
Paczynski también destacó que las medidas de gestión de derechos digitales (DRM) son especialmente frustrantes para la preservación, ya que impiden que algunos juegos funcionen sin parches de terceros. Sugirió que los desarrolladores eliminen el DRM de sus juegos después de unos años para facilitar la preservación, aunque reconoció que eso difícilmente ocurrirá, ya que “los ejecutivos no se preocupan por preservar los videojuegos”.





