Han pasado más de diez años desde el lanzamiento de BioShock Infinite, y las esperanzas de los fans por ver una nueva entrega en el corto plazo parecen desvanecerse. Según un reciente informe, la franquicia atraviesa un momento complicado, lo que podría retrasar considerablemente su regreso.
De acuerdo con Jason Schreier, de Bloomberg, la próxima entrega de BioShock se encuentra en problemas y deberá someterse a una «revisión completa» para mejorar su calidad. Además, el informe reveló que un remake del primer BioShock fue cancelado a principios de este año, sin que se dieran detalles sobre los motivos detrás de esta decisión.
El desarrollo del nuevo juego, a cargo del estudio Cloud Chamber, no logró superar una evaluación interna realizada por los ejecutivos de 2K, quienes consideraron que la narrativa no estaba a la altura de lo esperado. Este resultado obligará a una reestructuración del proyecto en los próximos meses para cumplir con los estándares de calidad deseados.
La situación dentro del estudio también se ha visto afectada por cambios en su liderazgo. Kelley Gilmore, directora del estudio, habría sido despedida, y Hogarth de la Plante, director creativo, fue movido a un rol centrado en la publicación, lo que ha generado temores de posibles despidos entre el personal.

Finalmente, 2K Games afirmó estar comprometida en ofrecer un juego que cumpla y supere las expectativas de los fans. Sin embargo, los problemas internos y la cancelación del remake indican que la franquicia BioShock atraviesa una etapa inestable, prolongando aún más la espera por su esperado regreso.





