Jessica Jones ha sido una gran apuesta, no solo por continuar con un gran camino inicialmente trazado por Daredevil, sino por ser una serie que impone su propio estilo y reglas.  Desde el primer momento sabemos que estamos ante un producto muy diferente a lo que Marvel nos tiene acostumbrados. En lugar de ser un destello visual de poderes, Jessica Jones se encarga de narrarnos la historia de la mujer detrás de ellos, con sus fortalezas y debilidades.

Aunque suene riesgoso, no encuentro mejor manera en que se haya podido adaptar este gran personaje a la pantalla chica. El contexto crudo y hasta oscuro, por sobre el cual se maneja la serie, es el ideal para desarrollar tremendos personajes.

No obstante, la serie no es perfecta y tiene muchos puntos sobre los cuales llega a cojear, pero sin llegar a deformar el impacto inicial con el que nos recibió. Lo que sucede es que Jessica Jones es un producto desenfadado y es ahí en donde radica su grandeza.

 

Reconstruyéndose

Krysten Ritter, de lejos, ha sido la elección perfecta para darle vida a la protagonista. No solo por compartir un estilo de personalidad bastante irónico, si no por haber tenido la gran destreza de captar muchos de los ángulos que atormentan al personaje. Es bastante claro que Jessica Jones sufre por un pasado que no es revelado desde el inicio, pero que se hace bastante evidente desde el primer momento en que la actriz sale en pantalla.

La serie juega mucho con la sensación de culpabilidad que embadurna por completo a los personajes. Esta sensación se mezcla con muchas característica depresivas que terminan desembocando en una especie de anhedonia (incapacidad de sentir placer) para Jessica. Y ello es perfecto, porque su pérdida de interés con el mundo contrasta de manera sublime con toda la ciudad que la rodea. Sus ganas y deseos de aislarse son derrumbados por los personajes secundarios que la obligan a adoptar un papel más activo.

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Reafirmando lo dicho anteriormente, Ritter logra mostrar todas estas emociones con las que lucha su personaje. Siendo una de ellas la fantasia de violación con la que juega la serie. Una violación, que la protagonista define como “de mente y cuerpo”. Esta es una de las primeras veces que una producción de Marvel se atreve a lidiar con temas tan maduros por los que pasa un gran sector de la población. En ese sentido, la serie recrea, a su forma, muchos de los aspectos por las que atraviesa una persona violentada y los distintos recursos para sobrellevar tan nefasto acontecimiento. Es decir, el empoderamiento desde la perspectiva de alguien con poderes y lo mejor de eso es que no se necesitó de “estos poderes” para intentar buscar resolución.

 

El poder y control

El habilidoso actor David Tennant es quien dará vida a “Kilgrave”, quien se aleja de muchos de los arquetipos sobre los cuales se basan los villanos en Marvel. Aunque su personaje aparezca capítulos después, es impresionante ver cómo, desde el primer episodio, la presencia de Tennat es siempre latente y demás peligrosa, puesto que toda la angustia de la protagonista ayuda a construir la capacidad destructiva del enemigo.

Ahora, Kilgrave es un psicópata incapaz de sentir el mínimo de empatía por terceros y, para colmo, tiene el poder de persuación con el cual consigue que todos sigan sus ordenes. En ese sentido, no logro imaginar un mejor regalo para un ególatra narcisista, que carece de mayor plan a gran escala, más que el de satisfacer sus deseos inmediatos.

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A diferecia de otros enemigos más complejos, Kilgrave se mueve en base a sus pulsiones y es ahí en donde creo que el personaje pierde fuerza. Esto lo limita y lo encasilla un poco. No obstante, Tennant es un excelente actor y logra burlarnos y sacarle la vuelta a un personaje unidireccional.

El tema acá es que luego de haber presenciado la construcción de un atormentado, peligroso y tremendo Wilson Fisk en Daredevil, cualquiera que venga después tiene una valla muy alta que superar.

Algo muy importante que señalar, es que Tennant no será el único enemigo, ya que deja de serlo para convertirse en el avatar del poder y el control. Sensación que lo ayuda a abandonar los límites de su cuerpo para refugiarse en cualquier otro elemento de la ciudad. Es así que la paranoia será otros de los grandes recursos de la serie, en la que el enemigo se transforma en algo más colectivo y la sensación de amenaza puede venir de cualquiera persona cercana a Jessica.

 

No se necesitan poderes

Los otros miembros del cast cumplen con desempeñar muy buenos papeles. Mike Colter como Luke Cage es la elección perfecta, y ver su protagónico el próximo año será una de las mayores expectativas del medio. Rachael Taylor se luce bastante bien como Trish y su papel es uno de lo que va creciendo con el tiempo. Ella forma parte de la fantasia de empoderamiento que la serie logra graficar muy bien. Eka Darville como el vecino Malcolm quien cumple con mostrar el lado más inocente de la ciudad, sobretodo desde la idea de batallar con el consumo de drogas. No obstante, una mención especial se debe llevar el personaje de Carrie-Ann Moss como la abogada Jeri Hogarth, cuyo desempeño me hace querer ver un spin-off basado en su personaje.

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Will Traval como Will Simpson también logra desempeñar un papel aceptable, y aunque pueda sentirse por momentos algo forzado, se entiende que su arco tendrá una mayor importancia para la segunda temporada, junto a los orígenes de los poderes de Jessica.

Lamentablemente, no termino de entender el rol de Robyn y Ruben, los vecinos del piso de arriba de Jessica Jones. Cada vez que aparecían en pantalla lograban hacerme perder la fluidez de la serie. Es como si su exagerada, y casi caricaturesca actuación, contrastara de muy mala manera con el tono de la serie. Y, aparte de ello, su aporte no es justificado en la trama en lo absoluto. Son personajes que tranquilamente podrían no estar. Espero que para la segunda temporada se planifique mucho mejor el camino que se desea seguir con personajes similares.

Un punto importante de Jessica Jones es que a veces olvidas que estás viendo una serie de superhéroes. En primer lugar porque la protagonista rehusa a definirse como tal y segundo, porque los habilidades y poderes que veremos en pantalla son mostradas de manera bastante dosificada. En ese sentido, es genial que Jessica no tenga una identidad secreta sino que sea su propio nombre quien la defina.

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Es por tanto, que no contaremos con un gran número de escenas de acción. No obstante, es por ello que las pocas escenas que tendremos serán bastante significativas y sorprendentes.

La serie consta de trece episodios que llegan a sentirse algo extensos. Probablemente lo mejor hubiese sido reducir el número de ellos para centrarse en los temas principales y olvidarse del relleno (los hermanos Robyn y Ruben). De esta forma se habría sentido un recorrido más sólido y que, probablemente, nos habría entregado un final más contundente al que tuvimos. Y es que la serie llega a su máximo esplendor algunos capítulos antes del final de temporada. Una lástima.

 

Conclusión

Jessica Jones es una de las series más ambiciosas que el equipo de Marvel ha producido hasta la fecha. El arte y los aspectos técnicos son impecables. Asimismo, la ambiguedad de las distintas temáticas son representadas de una manera muy acertada.

Por ser una serie de la casa de los cómics, es imposible no intentar compararla con Daredevil. Sin embargo, hay que tener en cuenta que ambas series son muy diferentes y que se respaldan en elementos únicos para cada una.

Definitivamente la alianza entre Marvel y Netflix ha dado como resultado una gran producción que todo fan debe ver. Esta aproximación al universo cinemático representa una nueva mirada y enfoque al que no estamos acostumbrados y en ello recae su importancia.