El jueves fue la entrega de premios más grande del año para los videojuegos, The Game Awards. Como sucede cada año, fuimos testigos de increíbles anuncios, momentos incómodos, Muppets, discursos emotivos y, falta de tino por momentos.
Cada año, Geoff Keighley organiza la mayor producción de la industria de los videojuegos, destinada a rendir homenaje a las personas que crean los juegos que amamos, al mismo tiempo que atrae a audiencias con tráilers y anuncios de alta producción. Y cada año supera en audiencia a los premios Óscar (aún no se tienen los números de este año).
Es por ello que, si te perdiste el show, estoy aquí para resaltarte los mejores momentos del evento, así como algunos que podrían haber sido mucho mejor.
Lo más resaltante de la noche
Baldur’s Gate 3 tuvo una noche excepcional en The Game Awards. No solo fue coronado Juego del Año, el título también ganó como Mejor RPG, Mejor Apoyo de la Comunidad, Mejor Multijugador, el Premio Player’s Voice, y uno de sus actores, Neil Newbon, ganó el premio a Mejor Interpretación.
La aventura de horror surrealista Alan Wake 2 le siguió de cerca, obteniendo el premio a Mejor Dirección, Mejor Narrativa y Mejor Dirección de Arte. Pero también se robó el show con un número musical en vivo donde participaron las estrellas del juego e incluso el creador del juego, Sam Lake, bailando al ritmo de Herald of Darkness.
De hecho, ese no fue el único momento peculiar de la noche. Hideo Kojima y Jordan Peale salieron de una puerta envuelta en niebla para anunciar una nueva colaboración llamada OD. Matthew McConaughey, Timothée Chalamet, Simu Liu, Anthony Mackie y estrellas de la próxima serie de TV de Fallout se turnaron en el escenario para promocionar sus proyectos relacionados con juegos. Del mismo modo, imposible olvidar la brula de Christopher Judge al Call of Duty de este año.
La orquesta en vivo tocó una nueva canción del próximo juego Final Fantasy 7 Rebirth, que, casualmente, también ganó en la categoría de Juego Más Esperado. Además, The Legend of Zelda: Tears of the Kingdom ganó en la categoría Mejor Juego de Acción/Aventura.





Lo más criticado de la noche
Para un show llamado The Game Awards, se dedicó muy poco tiempo y enfoque a los propios premios. En un momento durante su discurso de aceptación del premio, representantes de Larian Studios rindieron homenaje a recientemente fallecidos miembros del equipo, cuando comenzó a sonar la música de «wrat it up». Creo que fue de mal gusto.
Por otro lado, Admiro bastante a Kojima, pero considero que estuvo demasiado tiempo en el escenario. Tanto él como Jordan Peele tuvieron tiempo de sobra para bromear y elogiarse mutuamente, ¿y a los demás desarrolladores? Solo se les otorgaron 30 segundos.
Más de una docena de premios fueron comprimidos en segmentos rápidos donde el presentador Geoff Keighley anunciaba cuatro o cinco ganadores a la vez, apenas permitiendo un respiro para aplausos, y mucho menos algún reconocimiento para los desarrolladores detrás de los juegos. Del mismo modo, algunos premios ni siquiera formaron parte de la ceremonia en absoluto, sino que se entregaron durante el pre-show.
También, para un show que celebra los juegos y a las personas que los hacen, ni siquiera se mencionó a los miles de desarrolladores que fueron despedidos este año, algunos de los cuales trabajaron en juegos nominados. En ese sentido, el show se sintió bastante desconectado del mundo real.



Conclusión
¿Se puede lograr un equilibrio adecuado entre los anuncios de juegos y los reconocimiento a los premios? Claro que sí. Si el próximo año por lo menos se pudiera doblar el tiempo que cada ganador tiene para su discurso, y también permitir que todos los ganadores puedan hablar. Esto haría que el show sea más largo, sí, pero por lo menos sería un gran paso para hacer que estos premios se sientan legítimos. Y si sacrificamos algunos Muppets en el momento, pues estoy a favor.





