En una época en la que el término «RPG» ha sido bastante utilizado por títulos como los nuevos Assassin’s Creed, es bastante difícil encontrar juegos y desarrolladores que entiendan de verdad lo que significa que un juego sea un RPG. No se trata sólo de un mundo abierto, no se trata sólo de sistemas de estadísticas, sino de cómo tu personaje encaja en el mundo y cómo interactúa con los habitantes de ese mundo. Larian Studios es un desarrollador que conoce muy bien el género, y su lanzamiento más reciente, Baldur’s Gate 3, no es sino una demostración magistral de la destreza del equipo en el desarrollo y entendimiento de los RPG.
Para empezar, Baldur’s Gate 3 te lanza de inmediato a lo más profundo. Empezando en medio de una crisis, te despiertas a bordo de una nave que está siendo atacada por lo que parece ser un ejército Githyanki y algunos dragones. En medio del caos, un Mindflayer ha puesto un Tadpole dentro de tu cabeza. Obviamente, son malas noticias, ya que con ello existe la posibilidad de que eventualmente te transformes en un Mindflayer. La nave se estrella en la Sword Coast y quedas abandonado a tu suerte con el objetivo de encontrar una cura para esta aflicción.
Una vez puesta en marcha la premisa, el mundo del juego se abre para tu completo disfrute. Algo interesante es que el juego rápidamente te presenta a algunos de sus encantadores personajes y te enseña a interactuar entre ellos. En ese sentido, el flujo y reflujo del diálogo entre personajes, cómo se presenta al jugador tanto directa como indirectamente, es espectacular. Una vez más, es estupendo que el juego te introduzca tan rápida y orgánicamente en una parte tan integral de la escencia del juego, puesto que los personajes y sus personalidades son tan vitales para la experiencia como tus acciones directas.



Hay una amplia y diversa lista de personajes que puedes conocer y reclutar en tus viajes por Faerûn, y podrás elegir quién se une a tu grupo y quién deberá esperar como refuerzo en tu campamento. Tienes a tu sarcástica Dama Elfa, a tu encantador Mago e incluso a un hombre cuyo tono y mirada están plagados de lujuria. En ese sentido, hay alguien para prácticamente todo el mundo. Lo mejor de estos personajes es lo únicos que son y el constante tira y afloja que se produce cuando intentas tomar decisiones que pueden gustar o no a los miembros de tu grupo.
Tomar las decisiones correctas para ganarte el favor de los miembros de tu grupo aporta un nivel de matiz a los RPG y a las conexiones que la gente establece con sus personajes, algo que no muchos juegos suelen hacer últimamente. The Witcher 3: Wild Hunt hizo un esfuerzo, pero nunca dio la sensación de ser una parte importante del juego, ya que la relación entre el jugador y los personajes podía ser bastante superficial.
A todo esto, la facilidad con la que cada personaje se abre más a ti también varía de la mejor forma posible. Algunos se abren sin mucho trabajo, otros son mucho más difíciles de descifrar. El distinto grado en que estos personajes desarrollan su vínculo contigo hace que las conexiones parezcan mucho más orgánicas y genuinas. Aprendes que incluso los personajes más difíciles tienen sus razones y motivaciones, pero también están dispuestos y son capaces de ser desafiados en sus ideales, sólo necesitan un empujón en la dirección correcta.
Sin embargo, lo mejor de cómo se desarrollan estos personajes y sus personalidades es el poder ver cómo se integra todo en la historia del juego. Sin revelar ningún spoiler, la compañía que mantienes puede desempeñar un papel fundamental en la forma en que progresa la historia para el jugador, ya que siempre existe una intención por priorizar las necesidades y deseos de tu grupo activo, que te llevará en muchas direcciones diferentes. ¿Ayudas a la caóticamente violenta mujer Githyanki a encontrar a su gente, o en cambio intentas ayudar al mago con su problema? Estas preguntas se plantean constantemente al jugador a medida que se desarrolla la historia y rara vez hay una única respuesta correcta. De hecho, la respuesta más correcta depende exclusivamente de cómo quieras que sea tu personaje.



Si eres un experimentado de Dungeons & Dragons, estarás más que familiarizado con el sistema de alineamiento. Para los no iniciados, como lo fui yo, el sistema de alineamiento es básicamente lo que gobierna la ética y la moral de tu personaje, lo que está escrito en el propio personaje. Con esto, también puedes decidir internamente cómo se alinea tu personaje y el juego te dejará hacerlo. ¿Quieres ser la persona más buena que existe y ayudar a todos los buenos e inocentes? Hazlo. ¿Deseas en cambio derramar sangre por el puro placer de hacerlo? Hazlo. Mata cualquier cosa y no dejes más que muerte y destrucción a tu paso. La libertad de elección y la capacidad de enfrentarse a las distintas consecuencias de esas acciones es absolutamente fenomenal.
Esta libertad también se extiende al combate en Baldur’s Gate 3. Este juego es increíblemente flexible y cada escenario puede desarrollarse de forma totalmente distinta. Puedes abrirte paso sigilosamente para evitar el combate, puedes utilizar el entorno en tu beneficio, condenando a los enemigos a caer hacia la muerte o incluso colocando peligros que pueden tener usos alternativos (agua que se congela en hielo, grasa y aceite que se encienden en llamas y cosas por el estilo). Si se te ocurre algo, seguro que el juego te lo permite. También puedes aprovechar la naturaleza por turnos del combate. Por ejemplo, hubo un encuentro que quería evitar, así que usé un personaje para encerrar a todos los enemigos de la sala en un combate de movimiento por turnos, y luego usé a mi otro personaje, optimizado para el sigilo, para escabullirme y activar algo que mató a todos los enemigos dentro. En ese sentido, piensa con originalidad y verás que el juego te recompensará por ello.
Si bien se siente que me ha encantado el juego, por que en efecto me ha encantado, no todo lo que hace Baldur’s Gate 3 tiene éxito, pero los errores son tan pocos y distantes entre sí que, sinceramente, son ignorables. El único problema real con el que te puedes encontrar es técnico, ya que a veces el turno de la IA se queda colgado durante 30 segundos. Esto no es tan grave cuando se trata de uno o dos enemigos, pero cuando tienes hasta 15 oponentes IA y todos se cuelgan puede ser bastante frustrante. Además, el juego puede perder rendimiento en sus zonas más densamente pobladas, pero esto es algo que también se puede solucionar y no es prohibitivo en ningún sentido.




Otra pequeña cosa que voy a mencionar es cómo el juego maneja el apoyo tanto para el teclado/mouse y el control. La mayor parte del tiempo jugué utilizando el mando. Me ha sorprendido que Larian se haya esforzado en crear dos interfaces completamente distintas para ambos métodos de control, en lugar de intentar crear una interfaz que se adapte a ambos y que acabe siendo tosca. La interfaz del mando no es precisamente perfecta, pero es un gran esfuerzo que no esperaba y una buena señal para quienes decidan jugarlo en PlayStation 5.
Lo que no me esperaba de Baldur’s Gate 3 era lo bien que se ve y suena el juego. El título es una delicia audiovisual. Un entorno vasto y denso repleto de encanto, carácter e inteligente diseño de niveles que apoya el motivo de la libertad de elección. Todo en la Sword Coast y Faerûn es una delicia. Lo más destacado es la Underdark, con colores vibrantes y tonos tenues al mismo tiempo. El arte es experto en el uso del color para garantizar que las atmósferas y los entornos no estén desprovistos de vida. Uno de los aspectos más destacados es la zona principal del Acto II. No mencionaré su nombre por razones obvias, pero su atmósfera es juguetonamente inquietante. Si a esto le unimos la fantástica música de Baldur’s Gate 3, tenemos la receta del éxito.
Además de que el juego tiene un aspecto y un sonido fantásticos, el trabajo de voz es de lo mejor que he oído en mucho tiempo. Por supuesto, ayuda que haya diálogos fantásticos y creíbles que lo respalden, pero remata una experiencia que parece un trabajo de amor en todos los sentidos. La narración de Amelia Tyler, la interpretación de Jennifer English como Shadowheart, la de Neil Newbon como Astarion e incluso pequeñas apariciones de grandes nombres como Matthew Mercer y J.K. Simmons dan vida al mundo y a quienes lo habitan.



En pocas palabras, Baldur’s Gate 3 es una obra maestra. Larian Studios ha hecho un trabajo fenomenal recuperando una IP que llevaba inactiva desde el año 2000 y, sin querer, ha sacado un título que pone en verguenza a los diseños de juegos contemporáneos. Aunque no creo que se convierta en el nuevo estándar de los RPG, creo que sirve de ejemplo para los aspirantes al género, porque pone de manifiesto que, cuando se le dedica el tiempo adecuado, un RPG no tiene por qué ajustarse a las normas sin vida que la industria AAA nos ha dado durante tantos años. Larian, ustedes sí que han puesto la valla muy en alto, y es más que probable que todo su esfuerzo se convierta en uno de los mayores logros de los videojuegos.

Esta reseña fue escrita luego de jugar una copia digital de Baldur’s Gate 3 recibida por Larian Studios para PC.
