Dead Space

Dead Space, un juego elegantemente refinado, de terror y ciencia ficción en tercera persona, se lanzó originalmente en un momento bastante abarrotado, junto a pesos pesados como Fallout 3, Grand Theft Auto IV y Far Cry 2, por nombrar sólo algunos. Sin embargo, encontró su mercado y dio lugar a una franquicia multimedia que rápidamente dio lugar a películas de animación, juegos spinoffs y, por supuesto, secuelas.
Dead Space 2 revolucionó la narrativa del mercado en torno a los juegos de terror y, de paso, cosechó el beneplácito de la crítica. Pero, como tantos cadáveres ante un artefacto alienígena desenterrado, Dead Space mutó rápidamente en otra cosa. Su tercera entrega principal fue una víctima desigual y abultada de la proliferación de características y la intromisión corporativa, por lo que apenas cinco años después de su lanzamiento, la franquicia estaba muerta. En 2023, la misma maquinaria empresarial que aplastó un mundo floreciente bajo sus ambiciones sin rumbo ha mutado, ha aprendido algunas lecciones y ha reevaluado sus prioridades. Así, nuevamente, llega Dead Space. El título, un remake de Motive Studio de EA, invita tanto a los fans como a los recién llegados a recorrer sus sagrados pasillos y redescubrir la importancia y el poder de este emblemático título.
En el año 2508, la Tierra está plagada de escasez de recursos, luchas de poder gubernamentales y un culto religioso en rápida expansión conocido como la Unitología. Jugarás como Isaac Clarke, un ingeniero de camino a la USG Ishimura, una colosal nave reconocida por sus brutales capacidades mineras que dejó de responder durante una misión secreta en el espacio profundo. En algún lugar a bordo del Ishimura se encuentra su pareja, una oficial médico llamada Nicole, y aunque su misión es la de reparar la nave, la principal preocupación de Isaac será garantizar la seguridad de su amada.

Al salir del hiperespacio, Isaac y una pequeña tripulación descubren que el Ishimura se encuentra a la deriva en la oscuridad sobre Aegis VII. Los sistemas están desorganizados, cientos de personas han desaparecido, y tu vía de escape ha volado en pedazos poco después de un ataque de los genuinamente icónicos enemigos de Dead Space. Los Necromorfos son tan horripilantes y deliciosamente entretenidos ahora como lo fueron hace más de una década. Son criaturas grotescas que llevan la estructura básica de un cuerpo humano pero con huesos afilados y demás elementos que utilizarán para desgarrar todo a su paso.
Si bien la lucha unipersonal de Isaac contra los Necromorfos es un auténtico triunfo en cuanto a la acción, sus cualidades más entrañables como protagonista se ponen de manifiesto en sus habilidades como ingeniero. En ese sentido, parte de tu trabajo será arreglar la maquinaria averiada, ya que a menudo deberás atravesar los horrores de la nave para volver a conectar los sistemas e intentar salvar lo que puedas. Un detalle interesante es que para el remake, Isaac es un protagonista con voz que provee de diversos grados de reacción ante el mundo que le rodea, y eso es genial puesto que le brinda más personalidad. Lo único que no me convence del todo es el diseño del rostro de Isaac, quien removerá su casco repetidamente durante todo el juego para interactuar con los otros personajes. No sé si es cosa mía, pero siento que el diseño original poseía un mayor encanto.
Gracias a una imaginación extremadamente generosa, Isaac se enfrentará a hordas mortíferas utilizando las herramientas de las que dispone como ingeniero en un mundo de ciencia ficción. Su arma básica, el instantáneamente reconocible y siempre útil cortador de plasma, es una herramienta reutilizada que le permite cambiar entre disparos verticales y horizontales.

Ahora, hay que recordar que los Necromorfos de Dead Space están construidos de forma diferente, los disparos a la cabeza son ineficaces y en su lugar se te invita a encontrar todo tipo de formas creativas de desmembrarlos, a menudo miembro a miembro. Si bien es un trabajo absolutamente repugnante, es también un bucle de combate infinitamente atractivo para el jugador. Al final todo se trata de una experiencia que se inclina por la supervivencia, ya que las cada vez más difíciles oleadas de monstruos agotarán rápidamente tus suministros a medida que avanza el juego.
Las primeras horas de Dead Space te permiten encontrar tu ritmo con encuentros de combate más lentos y meditados. El cortador de plasma se complementa con la kinesis y la estasis, dos poderes que utilizan la misma reserva de recursos para mover objetos telepáticamente o ralentizar a los enemigos y la maquinaria, respectivamente. Sin embargo, a medida que aumentan los enemigos del juego, también lo hacen sus opciones de combate y, en poco tiempo, Dead Space te armará con un pequeño arsenal de herramientas creativas y entretenidas para usar a tu antojo.
Los rifles militares estándar y los lanzallamas cumplen su función, pero es imposible no sentir un poco de vértigo ante un arma que lanza una hoja de sierra controlable. Las armas pueden mejorarse con el tiempo para aumentar el daño, la capacidad y demás, y junto con tu traje pueden modificarse con esquemas ocultos en la nave. La idea es que el juego te provea de muchos recursos para que descuartizar Necromorfos sea una experiencia siempre divertida y encontrando el punto ideal entre lo ridículo y lo funcional.

Ojo que todo lo que he descrito no quiere decir que la coqueta relación de Dead Space con los elementos más ridículos del género de ciencia ficción no sea también disfrutable por derecho propio. El objetivo principal de Isaac, rescatar a Nicole, es retratado muy superficialmente como parte de una historia cliché, pero funciona. El remake incluso se esfuerza por jugar con ciertos elementos de la historia original para crear un relato más coherente y renovado. Por ejemplo, la ampliación de la relación de Isaac con la Unitología es un verdadero punto culminante, aunque se desarrolle en gran medida en los márgenes. También se han añadido misiones secundarias a la fórmula, a menudo pequeñas pero gratificantes en término de historia.
Este remake también da un giro fundamental al ritmo general de Dead Space al permitir a Isaac explorar por completo el Ishimura como espacio funcional. A través de un sistema de vagones que recorre el núcleo de la nave, podrás moverte con relativa libertad por la nave minera, con mayor o menor éxito. Este cambio permite algunos momentos increíblemente inmersivos, puesto que Dead Space no tiene pantallas de carga complicadas, y el hecho de que el mapa sea un espacio interconectado no hace sino aumentar la tensión a medida que te adentras en sus interminables y claustrofóbicos pasillos. Mientras la trama avanza y descubres más claves de seguridad, también tendrás que retroceder un buen trecho, a menudo para obtener recompensas materiales o para avanzar en la historia, y si bien la libertad es algo que se agradece, siento que dar constantes vueltas por la nave podría llegar a cansar.
Eso sí, la propia Ishimura no es sino una clase magistral de cohesión temática, jugabilidad y construcción del mundo. La nave es el Planetcracker más antiguo de la flota, una colosal maquinaria que avanza por el espacio de manera eficiente, pero que denotan sus años. En cada giro la nave empequeñece a Isaac y al jugador, dando la impresión de que no eres más que un tornillo errante que se adentra en los oscuros recovecos de una máquina incomprensiblemente grande. Esto se percibe de múltiples maneras durante el juego, desde la imponente escala de sus espacios de gravedad cero hasta los sofocantes y abarcadores pasillos repletos de respiraderos que te miran con amenaza.





Dead Space logra esta inmersión con un nivel casi impecable de artesanía en su estética y diseño de sonido. Se trata de un juego que pide a gritos que lo disfrutes con unos headset decentes, puesto que además cuenta con una banda sonora que se funde en un inquietante y persistente sensación de terror. Del mismo modo, tampoco hay que exagerar lo bien que se ve Dead Space; el motor Frostbite funciona a las mil maravillas aquí, con metales texturizados, luz sangrante y una impresionante sensación de escala. El juego, como lo hizo el original, también utiliza elementos holográficos para conectar con el jugador de una manera más directa, y todo, desde el inventario de Isaac y la interfaz de usuario del mapa hasta el medidor de salud, se presenta como una parte orgánica del mundo.
Dead Space también utiliza la misma dirección artística de la interfaz de usuario del original para ofrecer un brillo seminostálgico a los jugadores más veteranos, y los gatillos hápticos DualSense de PlayStation 5 proporcionan una respuesta variada y en tiempo real de los disparos. También hay un puñado de opciones de accesibilidad disponibles para los jugadores, incluyendo una amplia variedad de ajustes de dificultad, así como una serie de alteraciones visuales y de entrada.
En muchos sentidos, Dead Space es tan eficaz no sólo por su inmaculada ejecución, sino también por su moderación. Manteniendo en gran medida la esencia del título original, este remake es capaz de disfrutar de las fastuosas señas de identidad del desarrollo AAA, evitando al mismo tiempo la proliferación de características y la sobrecarga que, con el tiempo, descarrilaron a la franquicia. Dead Space es a la vez una cariñosa interpretación de un clásico y una prueba de que necesitamos más juegos de este tipo.

Esta reseña fue escrita luego de jugar una copia digital de Dead Space brindada por Electronic Arts para PlayStation 5.
