The Chant

The Chant no solo es la nueva propuesta de Survival Horror del publicador Prime Matter, sino también el gran debut del estudio Brass Token en la cada vez más competitiva industria de los videojuegos. Tomando notas de clásicos de tercera persona como Resident Evil 4 o The Evil Within, pero dejando atrás las armas de fuego en favor de una experiencia más enfocada en sobrevivir con herramientas básicas, este título presenta una atractiva premisa y una temática que me sorprende que pocos hayan aprovechado antes.
En una era donde los cultos y extrañas religiones modernas surgen casi todos los días en noticias y documentales, esta obra te coloca en una isla alejada de la civilización donde uno de estos grupos te ha invitado a ti y a muchos otros a un «Retiro Espiritual» en búsqueda de paz y una conciencia tranquila. Obviamente, como suele ocurrir con este tipo de agrupaciones, las cosas no son lo que parecen y la oscura verdad detrás de la «Ciencia Prismática» consumirá todo el lugar convirtiendo tu fin de semana en una literal pesadilla.
Deberás utilizar toda tu astucia, conocimiento y cualquier recurso a la mano para poder navegar las oscuras cavernas de una remota isla si quieres volver a casa. Con un interesante mundo de amenazas interdimensionales, así como divertidas mecánicas de combate; The Chant es un excelente debut para su estudio creador y una muy buena opción para los amantes del terror que prefieran sus juegos con un acertado toque de acción.
Aquí tomas el rol de Jessica, o Jess para sus amigos, una mujer común y corriente que ha vivido ya varios años de su vida con un gran cargo de conciencia luego de la muerte de su hermana, Angie, en un desafortunado accidente en un paseo familiar. Su amiga Kim, quien también fue testigo del trágico evento, decide invitarla a un retiro espiritual con la promesa de que en ese lugar podrán aliviar sus mentes y dejar atrás esa pesada culpa.
Jess acepta la invitación y parte hacia Glory Island, donde es recibida por Kim y un grupo de otros participantes como: Maya, una madre que recientemente perdió a su hijo tras una negligencia propia. Sonny, joven de una adinerada familia buscando la aprobación de su padre invirtiendo en la isla como negocio. Hannah, la compañera del líder del grupo y Tyler Anton, el «Gurú» del lugar y descendiente directo del fundador de la secta conocida como «Ciencia Prismática».
La «Ciencia Prismática» utiliza cristales, minados en la misma isla, capaces de absorver la energía negativa de las personas para liberarla de forma positiva. Claro está, esto es solo la portada de una realidad mucho más tenebrosa, ya que los cristales y sus poderes están ligados a seres de otra dimensión conocida como «The Gloom» o la «Penumbra». Estas criaturas Lovecraftianas, capaces de alimentarse de la mente y espíritu de sus víctimas, han sido estudiadas por años por los miembros del culto y sus más recientes reclutas están por descubrir que son mucho más que un cuento de hadas cuando un ritual se sale de control y la isla es invadida por monstruos de otra dimensión y cultistas poseidos.
En general, debo decir que aunque no estoy del todo cautivado o convencido por la historia de Jess y sus compañeros; creo que el trasfondo de la extraña religión, y su conexión con dimensiones más allá de nuestra compresión, es muy atrapante. La motivación de tu protagonista es bastante simple: Sobrevivir, pero esta básica propuesta choca con una más compleja cuando aprendes más del Gloom y de las intenciones y descubrimientos del fundador de la «ciencia» y gurú de los primeros retiros: Monroe Anton.

A diferencia de su deliberadamente patético nieto, Monroe es un villano interesante y carismático con una larga lista de horribles actos a su nombre; sin embargo su presencia está muy limitada al presentarse principalmente como una figura del pasado. Francamente hubiera preferido que la campaña tomara lugar durante los eventos de aquellos campamentos de hace 50 años, pero tampoco puedo negar que cada viejo documento o video que encontraba en mi exploración me dejaba con ganas de conocer más de los horrores de los que esta isla ha sido testigo. Afortunadamente estos elementos llegan a convertirse en una parte vital del desenlace de la trama, dándole mucho más fuerza a los últimos momentos.
Y ya que hablo del desenlace, The Chant cuenta con 3 epílogos distintos tras la batalla con el jefe final a los que puedes acceder según las decisiones que tomas en diferentes puntos claves de la aventura y también en base a como te comportas según el gameplay. Más adelante explicaré un poco más de esto, pero cabe mencionar que ninguno de los tres finales fue exactamente de mi agrado, cayendo todos en el típico cierre inconcluso con una sorpresa desagradable que genera un mínimo shock en el jugador, pero que termina por restar peso al acto final que acabas de ver.
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En resumen, el aspecto narrativo de The Chant destaca en la construcción de un interesante universo de criaturas de terror cósmico y poderes sobrenaturales que acompañan muy bien a su oscura ambientación; pero no logra desarrollar al mismo nivel a su trama y personajes que terminan por ser poco más que las víctimas de turno.
Cabe mencionar también que la duración de la campaña no es tan amplia. En tu primer intento, dependiendo de cuantas veces mueras o que tanto demores en resolver alguno de los típicos (y simples) puzzles de encontrar llaves u objetos para abrir más puertas, puede que te tome alrededor de unas 8 horas llegar al final. Con esto dicho, tal como ocurre en otras series similares, una vez que conoces la ubicación de cada pieza clave, puedes terminar la aventura en incluso 4 o hasta 3 horas. Afortunadamente, nada de esto hace que la experiencia se sienta corta, y más bien creo que encaja muy bien con el estandard del género Survival Horror.

Por otro lado, a diferencia de muchos juegos de terror modernos donde tomas el rol de un protagonista totalmente indefenso, The Chant ha optado por un acercamiento un poco distinto, dándole a Jess una serie de opciones para defenderse de las criaturas que la acechan durante toda su misión. No esperes encontrar escopetas, revólveres y ametralladoras en tu camino. Tu mejor opción para acabar con los monstruos del «Gloom» no son las balas, sino pequeños objetos creados con tus propias manos a partir de aceite, enrredaderas, plantas y un poco de fuego.
La heroina cuenta con la habilidad de correr, dar un pequeño pero útil empujon y deslizarse ligeramente a los lados (cayendo al piso al hacerlo dos veces seguidas) para evitar los golpes o zarpasos de alguna bestia. Obviamente, nada de esto le servirá para contra-atacar, pero basta con encontrar los suficientes ingredientes en cofres, cajas y otros rincones para que Jess cree talismanes que sirven como armas de corto alcance y granadas de aceites esenciales listos para auyentar a nuestros perseguidores. Similar a como lo harías en Horizon o A Plague Tale, solo necesitas abrir tu rueda de equipo y presionar un botón para usar tus ramitas de lavanda y salvia en la creación de simples pero efectivas herramientas de combate sobrenatural. Golpea las suficientes veces a un enemigo con estos talismanes y caerán al suelo hechos polvo.
Pero estas manualidades no son tu única arma contra lo desconocido, pues cuentas con el poder de los prismas. Estas rocas no son solo la base de la «Ciencia Prismática» y su religión, sino que también cuentan con el poder de canalizar la negatividad de Jess o alguno de sus compañeros de campamento en la forma de habilidades especiales como ralentizar el tiempo, hacerte invisible temporalmente o invocar letales espinas del piso. A través de la campaña llegarás a poseer hasta 6 cristales de diferentes colores, cada uno con sus propias técnicas que consumen tu medidor de «Espíritu» y que serán de gran ayuda en las peleas contra grandes números de enemigos o contra los jefes más duros.
Y ya que mencioné el medidor de Espíritu, hay que recalcar que al momento de pelear o explorar los lúgubres ambientes de Glory Island debes estar atento a 3 distintos medidores en tu interfaz. Estos representan la Mente, Cuerpo y Espíritu de la protagonista y descuidar cualquiera de ellos puede ser un gran problema durante los momentos más peligrosos. Mientras que el Espíritu sirve como una suerte de barra de poder y el Cuerpo es el equivalente directo a tus puntos de vida, la Mente es uno de los elementos más curiosos de esta experiencia.

En gran parte de la campaña ocurrirán pequeños eventos que alterarán emocionalmente a Jess. Ya sea un pequeño susto, ataques especiales de la mano de ciertos enemigos o incluso peleas prolongadas, todas estas acciones irán gastando la Mente de la heroina y si esta llegase a vaciarse entras en un estado de pánico que te deja al borde de la muerte, con visibilidad limitada por un filtro blanco y negro e incapáz de usar ciertas habilidades. El pánico es una mecánica muy importante a través de todo The Chant y si no sabes cuidarte de él será muy fácil que caigas presa de más de un ataque sorpresa.
Esto ocurre principalmente al explorar las zonas cubiertas por «The Gloom». Estas áreas complemente iluminadas por el color de algún prisma solo pueden ser navegadas cuando posees el cristal correcto, pero además consumen poco a poco los puntos de Mente. El miedo constante de Jess lleva poco a poco este contador a cero en estos lugares, por lo que lo mejor es llegar preparado con algunos items o tratar de eliminar las enormes plantas cósmicas que producen la colorida niebla. Una vez fuera de peligro, tu personaje puede incluso meditar presionando un botón para consumir puntos de su barra de Espíritu y llenar los de la Mente.
Aunque existen items consumibles para recuperar los puntos de cualquiera de los tres medidores solo puedes llevar unos pocos y siempre es importante sacar provecho de mecánicas como la meditación o pequeños cristales que refuerzan el espíritu al acercarte a ellos. Una táctica bastante útil es meditar cerca de unos de estos cuarzos para que mientras la piedra llena tu Espíritu, tu mismo recuperes por completo tu Mente y así puedas salir a explorar sin miedo a morir fácilmente. Estrategias como ésta no son solo importantes para estar en la mejor condición posible, sino también para ahorrar valiosos recursos. Siguiendo la tradición de títulos como Resident Evil, los objetos consumibles son bastante escazos y puedes tener por seguro que no quieres llegar a pelear contra algún jefe con las manos vacías, sin armas o sin energía de algún tipo.
Cabe mencionar que favorecer a cada uno de los tres aspectos de Jess es el factor más importante para desbloquear uno de los tres epílogos. Dependiendo de que tanto cuides de cada uno de ellos, manteniéndolo siempre lleno, usando sigilo, eliminando monstruos o eligiendo respuestas relacionadas en los pocos puntos de toma de decisiones irás alterando unos atributos visibles únicamente en la pantalla de «Stats». Una vez que logres alcanzar el final de los créditos, recibirás el desenlace correspondiente a Mente, Cuerpo o Espíritu según las acciones que hayas tomado.

Hablando de los enemigos, la variedad de criaturas que deberás encarar en The Chant es bastante variada. Desde enjambres de moscas que toman forma humanoide o locos seguidores de la secta con esqueléticas máscaras que les dan poderes animales, hasta enormes sapos infectados y plantas cósmicas voladoras; la amplia flora y fauna de Glory Island está más que dispuesta a darte un buen reto y no dejarte salir con vida.
Y si bien al inicio puedes tener la impresión de que podrás salir bien librado de tus peleas con fuerza bruta y suficientes items, luego de un par de horas te das cuenta que si no estás atento a los ataques e intentas aprender los patrones correctos para evadir y contra-atacar, terminarás muerto en segundos, en especial si juegas en la dificultad más alta. No obstante, aunque el movimiento de Jess es un poco lento y sus maniobras evasivas pueden ser torpes, son suficiente para mantenerte a distancia del rival y únicamente acercarte a él cuando veas que bajan la guardia lo suficiente para darle unos buenos embates con tus talismanes y poderes prismáticos.
Debo decir que The Chant alcanza un agradable y acertado punto medio para no hacerte sentir demasiado poderoso, pero tampoco excesivamente vulnerable, detalle vital en cualquier lanzamiento de horror que desee añadir algo de acción y no ser solo una colección de sustos. La mencionada «torpeza» de Jess la hace sentir como una persona normal, asustada, tratando de hacer lo mejor que puede en situaciones sobrenaturales muy fuera de su control; pero al mismo tiempo es tu habilidad como jugador la que puede aprovechar su limitada movilidad y «armas hechas en casa» para derrotar a monstruos cada vez más peligrosos.
Por último, pero no menos importante, el título te da acceso a un árbol de mejoras que irán reforzando algunas de las características de tu protagonista. Estos atributos van desde simples aumentos de capacidad para tus tres medidores, hasta obtener habilidades especiales como aturdir enemigos al evadirlos o empujarlos. Puede que no sea el árbol más variado y complejo, pero es bastante útil y un sistema poco visto en juegos de este tipo.

Pasando a hablar de los aspectos de gráficos y sonido, hay que notar que a pesar de que The Chant se ve bastante bien en PC y consolas modernas, está lejos de ser perfecto y en algunos puntos la calidad visual no es tan alta como uno esperaría. Esto se nota en especial en los rostros de los personajes, con modelos toscos, exageradas facciones y expresiones forzadas.
La primera impresión que tienes al momento de ver a Jess y compañía es la de personajes con movimientos y gestos robóticos, así como estáticos manerismos que no van de la mano con la emoción de los diálogos y tensos momentos. Irónicamente, cuando avanza la historia y sus, inicialmente limpias, texturas se llenan de detalles de lodo, sangre y suciedad, el cast llega a verse mucho mejor pues estos elementos esconden ligeramente la mencionada dureza en sus movimientos más básicos; pero es imposible ignorarlo en cinemáticas donde sus caras comunican más una sensación de extrañesa que de miedo. Este detalle no solo se limita a las las secuencias narrativas, sino también a las de combate, aunque aquí es mucho menos notorio.
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Afortunadamente, los escenarios y monstruosos enemigos no tienen ninguno de estos problemas. Los primeros lucen muy bien sus oscuros acabados llenos de niebla y luces de colores, mientras que las criaturas del Gloom estan llenas de grotescas características como tentáculos, verrugas y piel expuesta que los hace ver como algo realmente salido de otra dimensión.
En segundo lugar, tenemos el audio. Si bien la banda sonora es cumplidora, con tonadas inquietantes y de distorsionados sonidos agudos que comunican la sensación de miedo e incomodidad; lo más resaltante es la actuación de voz de los personajes. Como ya dije, puede que los gestos de los modelos 3D no comuniquen correctamente la emoción de cada momento, pero el cast de actores hace un gran trabajo para dar vida a cada uno de los integrantes.

En conclusión, aunque no carece de errores y detalles negativos, creo que The Chant es una gran carta de presentación para el estudio Brass Token. La nueva obra cuenta con una atrapante y original propuesta, no solo por la ambientación de horror cósmico rara vez aprovechada por el género, sino también por sus originales y acertadas ideas al añadir un gran sistema de combate en tercera persona que en ningún momento choca con la tenebrosa premisa.
No hay duda que uno de los retos más grandes del Survival Horror es alcanzar ese justo medio para evitar ser un simple simulador de sustos o convertirse en un título de acción con un personaje poderoso, y en el proceso volverse una experiencia balanceada y muy especial. Es bastante admirable ver que este estudio, en su primer juego, logran alcanzar ese centro de una manera tan efectiva, atrapante y sobretodo divertida logrando mezclar los clásicos ambientes oscuros, puzzles de búsqueda de llave y criaturas asesinas con peleas y poderes sobrenaturales sin sacrificar en ningún momento la ambientación de miedo que claramente trata de comunicar.
Puede que la trama no sea la mejor y que el aspecto gráfico, al menos en los personajes, necesite de una fuerte mejora y pulido; pero el universo que han creado a través de la «Ciencia Prismática» y sus horrores interdimensionales tiene muchísimo potencial y son lo bastante interesantes para mantenerte sentado de inicio a fin tratando de llevar a Jess hasta el final de este retiro de pesadilla. En especial cuando lo combina con un muy buen sistema de lucha que te reta a aprender los patrones y formas de ataque de casi todos sus enemigos si quieres aprender a superarlos.
Si, como yo, eres de los que prefiere que sus títulos de horror sean más que una simple colección de sustos y cinemáticas, y te gusta que vengan acompañados de buenos sistemas de gameplay que refuerzan la experiencia y la emoción de la aventura, estoy seguro que pasarás un buen rato enfrentando el terror cósmico en The Chant.


Esta reseña fue escrita luego de jugar una copia digital de The Chant para PlayStation 5 brindada por Prime Matter. El juego está disponible en PlayStation 5, Xbox Series X|S y PC.
PUNTOS BUENOS
El universo de criaturas cósmicas y cristales mágicos con poderes es muy interesante y bien desarrollado. El gameplay de combate es simple, pero interesante y añade un buen toque de acción al survival-horror. La actuación de voz es sobresaliente.PUNTOS MALOS
El desarrollo de la trama y personajes es mucho menor que el del universo que la contiene. El movimiento de Jess es un tanto torpe en combate. Los modelos faciales y la animación de sus gestos son bastante toscos.CONCLUSIÓN
The Chant es una excelente carta de presentación y primera gran obra del estudio desarrollador Brass Token, pero también es una original propuesta del género survival horror que toma la premisa de horror cósmico y nuevas religiones para crear una atrapante experiencia. Puede que no todos sus aspectos sean perfectos, como un acabado gráfico carente de pulido en sus protagonistas, poco desarrollo de personajes, y movimientos algo torpes al pelear; pero tiene suficientes puntos a favor para hacerlo muy destacable. Su lúgubre ambientación, llamativo universo de horror interdimensional e interesantes mecánicas de combate y exploración le dan ese toque de acción que lo alejan de los cada vez más comunes "simuladores de sustos" y lo hacen una gran opción para quienes gusten de sus juegos de terror con un buen toque de acción.