Review

Voice of Cards: The Beasts of Burden es el tercer episodio en la serie de rpgs de cartas publicados por Square Enix y desarrollados por el estudio Alim. Y cuando digo «rpg de cartas» no me refiero a un título con mecánicas basadas en barajas como Slay the Spire, sino a uno donde todo su mundo, desde personajes hasta escenarios, calabozos y mapas, están creados por pequeños cuadros de cartón.
Otro producto de la excéntrica mente del director creativo Yoko Taro, el productor Yosuke Saito, el diseñador Kimihiko Fujisaka y el compositor Keiichi Okabe, así como buena parte del equipo detrás de la franquicia NieR. Voice of Cards es una colección de historias independientes que comparten el mismo estilo, varios recursos audiovisuales y gran parte del código base para así poder lanzar secuelas de manera muy frecuente casi sin variaciones jugables; pero manteniendo enganchados a sus seguidores con argumentos muy interesantes y sin la necesidad de jugar las entregas anteriores para entenderlos.
En ese sentido, The Beasts of Burden es altamente parecido a sus predecesores (The Isle Dragon Roars y The Forsaken Maiden) Cuenta con los mismos sistemas de pelea y navegación, cuenta con el mismo estilo gráfico y el mismo énfasis en la narración por encima de la complejidad del gameplay. De hecho es muy difícil hacer un review de este juego sin repetir algunos de los puntos tratados en reseñas pasadas; pero gracias a una nueva mecánica de combate y una atrapante trama, ésta es otra gran oportunidad para que cualquier interesado se sume a la aventura.
Voice of Cards: The Beasts of Burden se desarrolla en un mundo totalmente distinto al de los anteriores y, tal como ocurrió en aquellas iteraciones, lo primero que nos da la bienvenida a la campaña es la voz de nuestra narradora de turno. Interpretada por Carin Gylfri, esta voz sin cuerpo cumple un rol muy similar al de un «Dungeon Master» o «Maestro del Calabozo».
A diferencia de la mayoría de rpgs modernos, donde un cast entero de actores dan vida a cada uno de los protagonistas, aquí la narradora no solo nos cuenta paso a paso los eventos que ocurren en pantalla, sino que también da voz a cada uno de los personajes. Esto significa que gran parte de nuestra inmersión depende de la capacidad de la actriz de comunicar las emociones en cada momento, así como de mantener nuestra atención a través de las incontables batallas y ocurrencias del guión.
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Siendo la primera vez que una actriz femenina toma el rol de narradora en Voice of Cards, creo que hizo un excelente trabajo y le da una sensación distinta a los por menores de cada capítulo. Tal como Todd Haberkorn y Mark Atherlay antes que ella, Carin deja un sello propio con un estilo distinto, un tono más cálido y un humor un poco más «juguetón» y burlón que complementan y al mismo tiempo contrastan la historia de quien es también la primera protagonista femenina de la saga: Al’e.

Aunque, muy al estilo de un rpg clásico, podemos editar su nombre por cualquier otro, Al’e es una joven de catorce años que vive con su madre y varios vecinos en una pequeña aldea varios metros bajo tierra. A pesar de su corta edad, ella es también la mejor guerrera de la villa y se dedica día a día a eliminar los pocos monstruos que logran superar las varias trampas y bloqueos colocados para defender su hogar. Desafortunadamente, como suele ocurrir en todo lo creado por Yoko Taro, su pacífica vida sería golpeada por la tragedia cuando un gran grupo de monstruos logra destruir las defensas y asesinar a todos los habitantes.
Cuando todo parecía perdido, un espadachin (que luego aprendemos se llama L’gol) aparece de la nada para rescatarla y llevarla a la superficie mientras el túnel que servía como puerta de entrada a su casa se desploma frente a sus ojos. L’gol extiende su mano a la asustada chica y le invita a acompañarlo si desea cobrar venganza. En otro de muchos giros oscuros que tendrá esta aventura, Al’e acepta. Ya no hay vuelta atrás, su vida feliz ha terminado y ahora no hay nada que desee más que hacer pagar a todos los monstruos sobre la faz del planeta por la muerte de sus seres queridos.
Irónicamente, cuando L’gol la lleva ante los senadoress de su pueblo, los misteriosos hombres revelan a la protagonista que buscan a un miembro de su aldea pues los «Subterranos» cuentan con el poder de «Controlar a los Monstruos» y desean usar dicha habilidad para dominar a una criatura conocida como el «Steel Primal» que ha despertado la furia de muchas otras poniendo en peligro la ciudad de Steelborough. Armados con cartas especiales capaces de atrapar la esencia de un monstruo derrotado para usarla luego como un arma, la primera misión de Al’e y L’gol los lleva a enfrentar a esta bestia y descubrir poco a poco la verdad detrás de los Primals, así como la violenta relación entre monstruos y humanos.

Voice of Cards: The Beasts of Burden mantiene los aspectos de fantasía medieval de toda la saga, pero centra su trágica historia en la temática de la venganza o más específicamente el odio generalizado hacia aquello que se parece a lo que nos hizo daño y la forma en como, incluso luego de aparentemente conseguir el objetivo, esto puede seguir consumiendo nuestra existencia.
Por otro lado, acercándose un poco más a la estructura de The Isle Dragon Roars y alejándose de los acompañantes temporales de la secuela, aquí Al’e, L’gol y sus otros compañeros como Pulche y Tralis, se mantienen como una presencia casi constante a través de la campaña. Esto les permite desarrollarse más y lucir sus personalidades dándote más tiempo para encariñarte con ellos antes de tener que lidiar con el impacto de algún momento dramático. Con esto no quiero desmerecer el gran trabajo que se hizo con las doncellas de The Forsaken Maiden, pero creo que es mucho más probable que empatices con este nuevo cast simplemente porque pasas más tiempo con ellos.
En resumen, es el factor narrativo el que vuelve a destacar por encima de los demás en este tercer Voice of Cards. Incluso en un lanzamiento donde el gameplay logra evolucionar ligeramente, una vez más termina en segundo lugar frente a la gran habilidad de Yoko Taro y compañía para crear historias atrapantes con personajes complejos y una gran dosis de momentos tristes y tragedias en un mundo de fantasía y magia donde incluso los participantes más inesperados pueden albergar un lado oscuro pero bastante humano.

Y ya que lo he mencionado algunas veces, es hora de hablar del gameplay de Voice of Cards: The Beasts of Burden. Como dije al inicio, el mundo de este título está creado exclusivamente por cartas. Y cuando digo «exclusivamente» lo digo muy en serio porque hasta el más recóndito rincón del mapa es representado por un naipe.
Todo esto lo ha heredado de sus predecesores, pero vale la pena repetirlo en caso no lo supieras. La campaña completa se presenta como un gran juego de rol de mesa donde la narradora ha creado el guión y armado el mundo como una enorme cuadrícula de cartas boca abajo que debes recorrer usando una ficha que paso a paso va revelando el contenido de cada coordenada. Ya sea un simple trozo de terreno, una ciudad, una tienda, un cofre de tesoro o lo que sea que la trama necesite, el horizonte se revela cuadro por cuadro. Esto también hace que el movimiento a través del «overworld» sea un tanto lento, pero por suerte puedes «saltar» de inmediato a cualquier punto que ya hayas visitado antes evitando largos recorridos donde una batalla sorpresa puede aparecer sin previo aviso.
Es en esos momentos donde el enfoque pasa de la exploración al núcleo de la experiencia jugable: El combate. Usando un sistema por turnos, cada uno de los miembros utiliza sus acciones equipadas (representadas también por cartas) para atacar al enemigo o ejecutar algún tipo de hechizo ofensivo o de apoyo que pueden consumir «Gemas», un recurso que poco a poco se recarga por sí solo. Incluso en algunas ocasiones al usar un poder especial puede que necesites lanzar dados sobre la mesa para determinar el daño exacto de tu acción. Si ya has jugado alguno de los lanzamientos previos, puedo decirte que casi nada ha cambiado en la base de las peleas; pero si este es tu primer contacto, supongo que la mejor descripción sería una versión virtual de un rpg de mesa basado en un jrpg clásico. La base de los enfrentamientos es simple, directa y fácil de entender; pero lo bastante entretenida para no cansarte a menos que decidas explorar por largos periodos de tiempo.
Sin embargo, una nueva mecánica de lucha hace su bienvenido estreno: Las Cartas de Monstruos. Como expliqué en la sección de historia, Al’e tiene el poder de encerrar la esencia de los monstruos derrotados en cartas que luego puede asignar a cualquiera de sus compañeros e invocar para usas sus técnicas. Esto te da un gran nivel de personalización para moldear el rol de cada uno de los miembros de tu equipo gracias a que casi todos sus poderes, con la excepción de habilidades pasivas y unas pocas activas, provienen de las cartas de monstruos que ganas como recompensa en casi cualquier batalla o como parte de la campaña central.

Este sistema te da muchísima libertad para crear a tu equipo ideal ya que cada «Carta de Monstruo» puede ser asignada o intercambiada entre los integrantes de tu grupo. Esto significa que ninguno de los héroes está encasillado en estereotipos como tanque, médico, mago, etc. y eres tu como jugador quien decide que cartas asignarle a su baraja de combate. Claro está, esto también significa que más allá de sus atributos básicos como fuerza, defensa y velocidad, tus guerreros son casi un lienzo en blanco a nivel jugable, por lo que debes ser cuidadoso para asegurarte que puedan complementarse entre sí y evitar quedar atrapado en situaciones complicadas como por ejemplo: No tener cartas de curación o tener a alguien incapaz de atacar.
La mayoría de Cartas de Monstruo son comunes y vienen en diferentes niveles de calidad desde 1 hasta 5 estrellas; pero solo se te permite quedarte con una de cada tipo eliminando automáticamente las repetidas, por lo que tampoco quedarás abrumado tratando de administrar una baraja infinita. No esperes una complejidad alta como la de un TCG (Trading Card Game) y el reto tampoco es muy grande, francamente la mayoría de duelos son bastante fáciles, pero debo decir que poder personalizar tanto a mis personajes me pareció muy divertido y abre un mayor nivel de variedad nunca antes visto en Voice of Cards.
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Finalmente, antes de pasar a las conclusiones debo decir que los aspectos de gráficos y sonido se mantienen con la misma calidad antes vista. Los diseños de personajes de Kimihiko Fujisaka siguen siendo muy atractivos y en esta ocasión se acercan más a lo visto en NieR: Automata y Resurrection con un mayor uso de grises y cepia en los tonos de trajes, cabello y piel de los protagonistas. Con esto dicho, seguimos hablando de una obra donde todo está presentado con cartas, pequeños rectángulos con ilustraciones estáticas y tan solo unas pocas animaciones y efectos especiales para representar magia y hechizos. Si eres de los que siempre busca alto detalle y complejidad en los gráficos de tus juegos, esto no será para ti.
Por otro lado, la música de Keiichi Okabe vuelve a brillar con esa misma variante fantástica medieval de su reconocido estilo gracias a composiciones muy llamativas en las secuencias animadas entre capítulos. No obstante, la música regular de la exploración y batalla no es particularmente destacable.

En conclusión, creo que con este tercer lanzamiento está más que claro que Square Enix y Alim, así como el equipo de NieR, han encontrado una forma efectiva de generar nuevas aventuras en un formato fácil de alterar para seguir contando interesantes historias con alta frecuencia, aun si la fórmula jugable solo cambia en pequeños detalles y ligeros agregados.
Con esto dicho, es incorrecto considerar a Voice of Cards: The Beasts of Burden como un mal producto solo por no arriesgarse y ser sumamente parecido a sus predecesores. Esto es algo de lo que podríamos acusar a incontables secuelas y me parece que lo apropiado es juzgarlas por sus méritos propios, aun si ya hemos gozado de varios de ellos en previas ocasiones.
En ese sentido, creo que esta tercera entrega de la franquicia es, por un pequeño margen, la mejor de las tres gracias a una bella historia que vuelve al esquema clásico de mantener a un mismo grupo de carismáticos héroes y desarrollarlos a través de varios arcos; así como al acertado añadido de las Cartas de Monstruo que no solo le dan mucho mayor valor a las recompensas al azar que encontramos al pelear o explorar, sino también a nuestra habilidad estratégica para equipar correctamente a los personajes y adaptarlos a variados roles antes de las batallas, aun si éstas no son particularmente difíciles.
Si eres de los que disfruta más de aventuras modernas, con complejos apartados gráficos y sistemas de lucha avanzados, es muy probable que este título no sea para ti, incluso si gustas del género rpg. Pero si ya eras un seguidor de la franquicia o eres de aquellos jugadores que valora estas experiencias más por la forma en que pueden atraparte y transportarte a otro mundo a través de grandes tramas llenas de giros y memorables personajes, y no tanto por sus aspectos técnicos, entonces vale mucho la pena que le des una oportunidad.

Esta reseña fue escrita luego de jugar una copia digital de Voice of Cards: The Beasts of Burden para PlayStation 4 brindada por Square Enix para PlayStation 4. El juego está disponible en PlayStation 4, PC y Nintendo Switch.
