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Puede ser decepcionante cuando el nuevo juego de moda sale para todas las consolas menos para la Nintendo Switch. Es comprensible, ya que hay una diferencia en la capacidad de procesamiento, y eso incluso antes de entrar en los sistemas de nueva generación. Por suerte, aunque no sea un lanzamiento a la par con otras consolas, algunos juegos llegan siempre a la Switch. Bajo ese marco, Dragon Ball Z: Kakarot sigue siendo en el fondo el mismo juego que analizamos el año pasado, pero felizmente los fans de Switch tendrán por fin la oportunidad de jugarlo a través de la edición mejorada llamada: Dragon Ball Z: Kakarot + A New Power Awakens Set.
Sorpresivamente, Kakarot tiene un port para Switch bastante sólido. El juego posee una escalación bastante buena, y en su mayor parte, todo se ve y se ejecuta con suficiente fluidez. La tasa de imágenes por segundo es más baja e inconsistente que en las consolas más potentes, pero eso es lo que se espera de un port de Switch de un juego multiplataforma. Cabe señalar que el título sigue viéndose muy bien en movimiento e incluso se ejecuta con bastante fluidez en el modo portátil. Y si bien la ta tasa de fotogramas no es muy consistente y algunos textos se ven borrosos en el modo portátil, son quejas relativamente pequeñas en general.
Como mencioé l´íneas arriba, no hay muchos cambios en el juego principal con respecto a las otras versiones. Hay algunos retoques menores, pero nada especialmente destacable. Para los fans, lo más emocionante es que el juego ofrece una forma de usar fusiones como Gotenks o Vegeto más allá de las veces que la trama lo exige. Teniendo en cuenta que la mayoría de las fusiones son del agrado de los fans, es un buen añadido. El otro gran aporte del juego es la inclusión de los DLCs lanzados para la versión original.
El primero de los DLCs incluidos se centra en la película «La batalla de los dioses», más o menos. Se trata más bien de una adaptación increíblemente escueta. Los jugadores son llevados al planeta de Bills por su ayudante Whis. Mientras están allí, pueden participar en una serie de combates de entrenamiento que básicamente equivalen a formas rápidas y fáciles de obtener objetos que aumentan tu nivel. Dado que puedes acceder a esto desde el principio del juego, también puede considerarse un DLC engañoso porque puedes volverte abrumadoramente poderoso muy rápidamente. Si no quieres romper la curva de dificultad, te recomiendo que esperes a completar la historia principal antes de probar este DLC.
Los dos mejores aspectos del DLC son que te da acceso a la transformación de Super Saiyajin God para Goku y Vegeta, así como la oportunidad de luchar contra el propio Lord Bills. De hecho, Bills es uno de los retos más difíciles del juego y requiere una buena cantidad de tiempo para tener una oportunidad. Ambos son divertidos trozos de fanservice, pero el DLC no es particularmente sustancial. Es un pequeño extra divertido para los fans que quieran más contenido del juego.
El segundo DLC se centra en la película «Resurrecction F». Al igual que el anterior, comienza con Goku y Vegeta trabajando juntos para dominar una nueva transformación; en este caso, se trata de la transformación Super Saiyajn God Super Saiyajin (o «Super Saiyajin Blue») que representa uno de los niveles de poder más altos de la franquicia. Este entrenamiento les lleva finalmente a luchar contra Golden Freezer y sus cada vez más poderosos ataques. Este es el reto más difícil del juego y ofrece, a los obsesionados por completar todo, un reto realmente interesante.
Afortunadamente, el DLC se vuelve más interesante una vez que se aleja del entrenamiento y se adentra en la carnecita de Resurrection F. Mientras Goku y Vegeta están potenciándose, el resto de los héroes tienen que unirse para luchar contra los ejércitos malvados de Frezzer. Esto toma la forma de nuevas batallas de Horda, que son una absoluta delicia. Estos elementos enfrentan al jugador a enormes cantidades de enemigos en algo bastante parecido a Dynasty Warriors Z, donde la fantasía de poder es el objetivo principal de la aventura. También ayuda el hecho de que, por una vez, no se centre totalmente en Goku y Vegeta, por lo que los demás personajes tienen más oportunidades de brillar. No es difícil, pero sí muy divertido.
El último de los DLC es probablemente el más interesante. Se aleja un poco del Kakarot titular y sigue la historia de Future Trunks, en su historia anterior a los acontecimientos de la serie principal. En esta campaña, todo el reparto de Dragon Ball Z ha sido asesinado por poderosos androides. Sólo Gohan sobrevive, y se encarga de entrenar a Trunks para que puedan derrotar a los terribles androides.
Este estupendo complemento es totalmente autónomo, y puedes jugarlo de forma fiable siempre que quieras. Además, está más en línea con el juego principal, con misiones secundarias, exploración y otras mecánicas que hacen que se sienta más como una auténtica expansión que como una glorificada misión extra. Al igual que el juego principal, también va más allá del anime e incluye combates contra Cell y montones de referencias y cameos que quizá no hayas visto venir.
En general, Dragon Ball Z: Kakarot + A New Power Awakens Set es una adaptación bastante sólida de uno de los juegos de Dragon Ball más divertidos de lo últimos años. No es tan fluido ni brillante como sus hermanos mayores, pero hace su trabajo lo suficientemente bien y tiene la ventaja de ser portátil.
Los DLCs añadidos son un buen contenido extra, pero sólo la historia de Trunk se mantiene bastante bien por sí misma. Los fans de la franquicia que aún no hayan jugado Kakarot encontrarán en la versión de Switch una experiencia perfectamente divertida.
Esta reseña fue escrita luego de jugar una copia digital de Dragon Ball Z: Kakarot + A New Power Awakens Set para Nintendo Switch brindada por Bandai Namco.



























