Review

Death Stranding, uno de los lanzamientos más esperados de 2019, causó cierta división cuando se lanzó originalmente. Por unlado, las expectativas eran astronómicas ya que se trataba del primer proyecto de Hideo Kojima desde su infame ruptura con Konami, la editora de Metal Gear Solid y, debido a ello, los fans estaban deseando ver algo realmente increíble.
Cuando el título salió a la venta, las críticas fueron bastante promedios, es más, en mi review original yo señalé «No siempre la pasé de lo mejor haciendo entregas, y sin embargo he sentido fuertes conexiones con el juego que nunca olvidaré», y muchos otros medios hicieron eco de sentimientos similares. Personalmente, disfruté mucho de Death Stranding, a pesar de todo, y al conocer que el título llegaría a PS5, a través de un Director’s Cut, deseaba ver qué nuevas características y misiones se incluirían, por no hablar de cómo se mejoraría el rendimiento del juego para el hardware de la nueva PlayStation.
Bueno, ¿estas adiciones logran reconectarnos triunfalmente como lo hace la red chiral, o nos dejan varados en nuestra propia playa personal, anhelando más? ¿Tiene sentido lo que digo? ¿No? Perfecto. Eso significa que estamos en línea.

Estás aquí por una de estas dos razones: o bien te encantó el juego original y su exploración de lo que significa ser humano y por ello quieres experimentar el juego en su forma más completa, o bien todavía no tienes idea de qué es Death Stranding y tu curiosidad te obliga a que finalmente salgas de toda duda aprovechado ahora que ha salido la reedición. Sólo saco esto a colación porque una de las dos razones tiene más sentido que la otra. El propio Kojima dijo hace unos meses que no había que pensar en esto como un «director’s cut» en absoluto y yo tiendo a estar de acuerdo con él.
Se podría pensar que la naturaleza de Death Stranding disminuye un poco durante la segunda partida, pero las mejoras técnicas que introduce esta versión hacen que no sea así. El original presenta algunos de los visuales más impresionantes en la historia de los juegos, y el Director’s Cut consigue hacerlas aún más asombrosas. Con una fidelidad en 4K, y un modo de pantalla panorámica, los paisajes abiertos que atraviesa Sam son increíbles. Y lo que es mejor, la jugabilidad a 60 fps hace que atravesar estos impresionantes lugares sea una experiencia más que satisfactoria.
Repartir paquetes, de manera lenta, por una América devastada, puede parecer monótono e incluso sonar aburrido, pero cuando la vista es tan espectacular es imposible que incluso el crítico más acérrimo de Kojima no quede impresionado. En mi review original del juego, recuerdo mencionar que Death Stranding era una maravilla técnica, y el Director’s Cut la supera en todos los sentidos.
Como Sam Porter Bridges, se te encomienda la tarea de reconectar América entregando -a pie- una carga ridículamente pesada a través de un terreno traicionero. Por suerte para Sam, y para el jugador, el Director’s Cut introduce una serie de nuevos artilugios para hacer la vida un poco más fácil.
El estabilizador Evolve (jetpack) permite descender de forma rápida y segura, la catapulta de carga lanza tu entrega a grandes distancias y el Buddy Bot puede llevar tu carga por ti, además de hacer una compañía decente en los viajes más largos. Estos nuevos sistemas de apoyo encajan bien entre las selecciones preexistentes y resonarán entre los m´´as experimentados jugadores, ya que proporcionan nuevas e interesantes formas de completar las entregas. Por ejemplo, descubrí que usar la catapulta de carga, para enviarlas directamente sobre territorios BT. era una forma estupenda de evitar que mis preciados paquetes sufran daños. Descubrir esa técnica no solo me ahorró algunos disgustos, sino que reafirmó lo satisfactoria que puede ser la jugabilidad básica de Death Stranding.
Durante tus primeros viajes, puedes tropezar con un envío que te lleve a una fábrica abandonada. Esta instalación está cerrada, pero poco a poco se vuelve accesible a medida que se desarrolla la historia principal. De vez en cuando se te pedirá que recuperes objetos específicos dentro de la fábrica, lo que te llevará a enfrentarte a los molestos MULEs, cuya única misión es la de robar tus cargas. Estas nuevas misiones adoptan un enfoque de sigilo muy al estilo de Metal Gear, en el que Sam se esconde detrás de coberturas, con la finalidad de escapar de las líneas de visión de los enemigos, a medida que eliminamos uno a uno hasta dejar a todos inconscientes.
Si bien es cierto la mecánica del juego no está hecha a medida para el sigilo, se han hecho ciertas concesiones. Los diseños de las habitaciones están un poco sobreproducidos, por lo que puede parecer más un rompecabezas que una elección de cómo abordar el encuentro, pero, no obstante, es una distracción de la jugabilidad principal y, además, es bastante entretenido.
Otro punto a destacar es que la fábrica da profundidad y propósito a los MULEs, que son vistos como poco más que meros elementos de distracción en todas las demás partes del juego, así que bien por ellos. Osea, seguirán siendo simples carnes de cañón, pero ya sea gracias a la nueva pistola Maser, o mediante el ampliado sistema de combate cuerpo a cuerpo, su presencia ahora cobra sentido. Del mismo modo, hay una historia bastante conmovedora que se desarrolla dentro de la fábrica, así que vale la pena explorarla sólo por estos dos últimos puntos.
Creo que la inclusión de la fábrica favorece al juego con un necesario cambio de tono. Como muchos recuerdan, el juego base recibió originalmente críticas por su cambio algo brusco a la acción en las últimas fases de la historia. En ese sentido, el repentino aumento de los combates, y la dependencia de las armas en el tramo final, se sentían fuera de lugar para aquellos que evitaban la agresión y tenían poca o ninguna experiencia con las armas de fuego. Es por ello que el campo de tiro es una adición inteligente que busca aplanar esa empinada curva de combate. Disponible en todos los centros de distribución, el campo de tiro te permite probar todas las armas que has desbloqueado en un entorno sin consecuencias. Y, si te apetece un reto, puedes realizar ejercicios de ataque contrarreloj contra hologramas enemigos. Si bien no es algo esencial, sí que funciona para distraerte un momento de lo pesadas que pueden ser algunas de las misiones del juego.
Por cierto, no puedo hablar de las distracciones sin mencionar la mayor de todas: la pista de carreras. Sí, mientras descansa un poco del colapso de la humanidad, Sam puede ponerse un casco y quemar llantas. Después de reunir los recursos necesarios para construir la estructura, la pista de carreras ofrece a Sam la posibilidad de dar algunas vueltas, utilizando el camión o el nuevo vehículo roadster. En estas carreras contrarreloj podrás elegir entre varios circuitos diferentes y competir contra tu propio fantasma, esforzándote por mejorar tu tiempo. Los vehículos existentes se manejan igual que en otros lugares, por lo que es un poco complicado desplazarse por la pista, pero el roadster es sorprendentemente sensible. En última instancia, se trata de una actividad secundaria completamente opcional que probablemente dejes pasar de lado, pero sería una pena que lo hicieras porque es una experiencia maravillosamente extraña. También puedes subir tus tiempos a una tabla de clasificación online si quieres superar a otros Sams.
Del mismo modo, se han introducido un montón de pequeños detalles. Ahora puedes personalizar el color de tu cápsula BB. Las Monster Energy Drinks han sido sustituidas por una alternativa de la marca Bridges home. Al tratarse de un juego de PS5, uno espera que los elementos hápticos, y el soporte de los gatillos, estén presentes, y lo están, pero no son tan experimentales como esperaba. Sientes tus pasos mientras te equilibras con los gatillos y los hápticos te permiten sentir las superficies por las que caminas, pero esperaba que Kojima llevara las cosas por nuevos e interesantes terrenos. No obstante, contribuyen a la inmersión y eso no es nada malo. Junto con una serie de nuevas pistas musicales, y grandes excentricidades dentro del Director’s Cut, el atractivo del juego y su extraño encanto se ven reforzados.
Death Stranding me intriga de verdad. A todos los efectos, se trata de un juego que consiste en ir de un extremo a otro, y sin embargo se las arregla para ser infinitamente atractivo. El Director’s Cut eleva un título que ya es técnicamente tremendo a otro nivel, pero también introduce nuevo contenido que, aunque no son esenciales, son entretenidos y bienvenidos. Tal y como atestigua Kojima, esto no se siente exactamente como una visión definitiva, sino más bien como una versión ampliada de una extraña y maravillosa experiencia. Puede que esto no sea suficiente para convencer a quienes ya probaron Death Stranding la primera vez, pero para los que aún no se han atrevido a dar el paso, esta es la única manera de hacerlo.

Esta reseña fue escrita luego de jugar una copia digital de Kena: Bridge of Spirits para PlayStation 5 brindada por Ember Lab.














